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Opinión

Tigres: las más campeonas y exigidas

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La tasa de trabajo infantil en niños fue de 15.5%, mientras que de 10.7% en el caso de las niñas.

Las Amazonas de Tigres son las más campeonas en México y a la vez las que más carga de trabajo tienen, por lo mismo de su destacado juego en la liga profesional. Hablamos de que tienen menos tiempo de descanso y más partidos, no solo por extender su participación en los torneos hasta las finales de la liguilla, sino también por un calendario cargado de encuentros, para todos los clubes.

Eso, más que, usualmente, al menos cinco jugadoras tigre son llamadas a Selección y cada fecha FIFA, en vez de entrenar o descansar bajo el esquema del club regio, viajan y acuden a las convocatorias del equipo tricolor.

En temporada regular, de tres a cinco veces, cada torneo, Tigres femenil ha tenido partidos que solo se distancian entre sí, por dos, tres y cuatro días. Y en liguilla ni se diga: los partidos tienen entre dos y tres días de distancia, cada uno. ¿Cuán cansadas han de llegar a liguilla y luego al periodo entre torneos?

Los periodos seguramente más difíciles de afrontar han sido los de los torneos Apertura 2022 y Apertura 2023, en los que tenían hasta tres juegos, en tres y dos ocasiones, en un lapso de solo 12 y 14 días.

Hice una revisión de los torneos que comprenden el Clausura 2019 y el Clausura 2024, definiendo cuántos días había entre partido y partido y esto que menciono es de lo primero que resalta, en una primera vuelta de análisis-observación. Les voy contando qué más encuentro, en posteriores columnas.

La revisión viene a cuento, porque, al menos desde 2021, me hace particular ruido la cantidad de llamadas jornadas dobles en los torneos (dos partidos calendarizados en una semana), y deseaba contabilizarlas; dimensionar.

Si de por sí ya han sido años con un ritmo intenso de partidos, ahora se suman y anunciaron este 2024 las competencias de la Copa de Campeones Concacaf W y la Summer Cup, que inicia este 19 de julio y se extiende hasta el 25 de octubre.

La carga de trabajo puede repercutir primero en el desgaste físico y mental de las deportistas, y luego en que haya tiempo reducido para entrenar, para aprender y practicar cuestiones tácticas y técnicas, y, por tanto, afectaría incluso al “espectáculo” dentro de la cancha.

Entrenadores destacados de la liga femenil, como Eva Espejo, Ángel Villacampa y Mila Martínez, han dicho en conferencias de prensa posteriores a los juegos, que hacen lo mejor que pueden para afrontar los partidos de las jornadas dobles. Villacampa ha sido el que recuerdo que más ha señalado las consecuencias en el desempeño de las jugadoras, por este tipo de jornada.

Aunque los cuerpos técnicos puedan tratar de repartir los partidos entre las jugadoras, y variar los onces iniciales, poner atención a las fases de recuperación y trabajos de entrenamiento, y otras medidas, de todas formas, mundialmente las jugadoras están señalando que la cantidad de partidos es demasiada. 

Resalta el caso de las españolas, por un lado, y de la Balón de oro Ada Hegerberg, por otro. La noruega levantó la voz, a principios del año, por cómo la FIFA planeó los juegos internacionales, lo que impacta en el descanso de las mentes y los cuerpos de las deportistas.

Volviendo a México, sean aficionadas o no, de Tigres, seguro muchas personas disfrutan de la “magia” de Jacqueline Ovalle, en la liga y en Selección. Sin embargo, casi firmo que es de esas jugadoras con “cinco días” de vacaciones al año, a las que se refirió recientemente la experimentada futbolista Vaitiare Kenti Robles.

En entrevista con Fox Gol Femenil, programa de Fox Sports, la ahora jugadora de Pachuca, antes del Real Madrid, reflexionó:

“Sinceramente me encuentro con una liga de muchos partidos. Es algo que he hablado con mis compañeras en Selección. Considero que la futbolista mexicana tiene que crear un convenio colectivo porque no puede ser que algunas solo descansen cinco días al año. Eso no es sano”.

“Evidentemente sumar otra competición más (la Summer Cup) tiene aspectos positivos, pero meter más partidos en las piernas de las jugadoras que ya tenían suficientes, para mí son demasiados. Por eso pienso que todas (las futbolistas mexicanas de la liga) nos tenemos que unir -como he dicho- para crear un convenio colectivo y tengamos ‘x’ días al año obligatorios de descanso. Porque tus piernas al final no lo aguantan”.

De tiempo atrás, Robles ha tenido la intención de participar en el futbol profesional mexicano y, una vez en el país, además hablar con los dirigentes para ver cuál es la mejor manera de llevar la liga, su calendarización y varios aspectos en ella.

“Sí hay que cuidar mucho a la jugadora mexicana para que siga creciendo en todos los aspectos y no le repercutan tantos partidos en las piernas”.

Estoy muy de acuerdo con Vaitiare, me alegra que esté en México, sí por cuestiones futbolísticas y de impacto mediático, de crecimiento de la industria del futbol femenil, e incluso por concretar un primer campeonato para las Tuzas, mas sobre todo por su liderazgo, valentía, fuerza en la palabra y acción, y experiencia. Su amor por el futbol y el país, prometen; lo necesitamos, y significativamente.

Sé que dentro de unos años logramos tener un mejor calendario y ese convenio colectivo que otorgue días fijos de descanso, por año, para las futbolistas, y más derechos y consideraciones para ellas. Así lo impulsamos.

Sobre la autora

Miriam Padilla nació en la tierra de la torta ahogada y se sabe una apasionada del futbol. Estudió Periodismo en la Universidad de Guadalajara y la maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura del ITESO. Ha dedicado su tiempo y energía a espacios como el periódico El Informador, a blogs deportivos independientes, y al activismo y la construcción con mujeres, desde el colectivo ciclista Femibici.

Opinión

Liga MX aporta 26 jugadores al Mundial, 12 con México y 14 en otras selecciones

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Columna de Sergio Enrique Hernández
14 futbolistas extranjeros de la Liga MX fueron convocados por sus selecciones. Foto: @LigaBBVAMX

La internacionalización de la Liga MX es una realidad que se hace cada vez más evidente en los torneos de alta competencia.

Con la publicación oficial de las listas de convocados por parte de la FIFA, un dato salta a la vista y enciende el debate: 26 futbolistas que militan en el balompié mexicano estarán representando a diversas selecciones nacionales.

Lo verdaderamente interesante de esta cifra es su equilibrio y lo que revela sobre la naturaleza de nuestra liga: de esos 26 convocados, 12 son futbolistas mexicanos y 14 son extranjeros.

​Este reparto nos invita a reflexionar sobre el rol actual de la Liga MX en el panorama continental.

Lejos de ser un circuito aislado, el fútbol mexicano se ha consolidado como un imán de talento y un aparador crucial para múltiples federaciones de la Conmebol y la Concacaf, tales como Colombia, Ecuador, Uruguay, Estados Unidos y Panamá.

A primera vista, que 14 futbolistas extranjeros de la Liga MX sean llamados por sus países de origen es un síntoma de prestigio y poder económico.

Habla de una liga que paga bien, que compite a un nivel físico demandante y que mantiene a los jugadores en el radar de sus seleccionadores nacionales.

Para el balompié azteca, esto es una medalla de validación competitiva.

Sin embargo, el reverso de la moneda nos muestra que la representación local se queda ligeramente por detrás solo 12 mexicanos.

En un ecosistema donde los clubes locales suelen saturar sus alineaciones con talento foráneo, este dato refleja la eterna paradoja de nuestro fútbol: importamos un volumen altísimo de calidad, pero a menudo lo hacemos a expensas de la proyección del futbolista nativo.

Lo valioso de esta exportación temporal es que no se concentra en uno o dos equipos “poderosos”. La diversidad de clubes de la Liga MX que aportan jugadores a este torneo demuestra que el nivel está repartido. Desde las plantillas robustas del norte hasta equipos de media tabla hacia abajo, la liga funciona como un trampolín uniforme.

Para selecciones como Ecuador o Panamá, la Liga MX ha sido históricamente un territorio de maduración ideal: un fútbol rápido, de mucha presión mediática y con una infraestructura de primer nivel que prepara a sus atletas para la máxima exigencia internacional.

​El dato oficial de la FIFA no miente. La Liga MX ya no es solo la casa del fútbol mexicano; es un motor regulador del fútbol en América.

El reto de cara al futuro no será frenar la llegada de estos 14 (o más) extranjeros de selección, sino lograr que el nivel de competencia que ellos imponen sirva para catapultar a los jóvenes de casa, de modo que en las próximas listas oficiales, los mexicanos vuelvan a ser mayoría en su propia tierra.


Sobre el autor

Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.

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Opinión

​El olvidadizo aplauso del resultado

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El caso más reciente de Cruz Azul no sólo confirma la regla
La llegada de Huiqui al banquillo Azul provocó críticas que hoy son silenciadas con el título. Foto: @CruzAzul.

Existe una vieja y desgastada máxima en el fútbol mexicano que reza: “Técnico que debuta, gana”. Es una frase hecha, casi un amuleto folclórico, pero cuando la realidad se empeña en darle la razón, el entorno de nuestro balompié pierde la cabeza de inmediato. 

El caso más reciente de Cruz Azul no sólo confirma la regla, sino que expone la alarmante falta de memoria —tanto a corto como a largo plazo— que padece el periodismo deportivo nacional.

​La llegada de Joel Huiqui al banquillo cementero en la recta final del torneo regular fue un auténtico salto al vacío. Un movimiento de timón tan sorpresivo como impulsivo, operado directamente desde el escritorio de la presidencia por Víctor Velázquez, saltándose las trancas y la jerarquía de su propio director deportivo, Iván Alonso. 

En su momento, la destitución de Nicolás Larcamón encendió las alarmas y las mesas de debate. A Velázquez le llovieron adjetivos: “temperamental”, “autócrata” e “impulsivo” fueron los calificativos más suaves en un mar de críticas justificadas por las formas. 

Después de todo, La Máquina venía en caída libre, hilando tropiezos en la liga y sufriendo una dolorosa eliminación en la Concachampions.

​Sin embargo, el fútbol es el único escenario donde el fin absuelve cualquier pecado de origen.

Hoy, con la décima estrella grabada en el escudo, el panorama es radicalmente opuesto. 

Aquellos que dinamitaban la gestión directiva por su falta de estructura hoy redactan loas a la “intuición” y el “carácter” de la cúpula celeste. Las críticas feroces se transformaron en alabanzas almibaradas.

​Este fenómeno no hace más que desnudar la alarmante inmediatez de la crónica deportiva actual, una industria que padece de amnesia selectiva y que suele juzgar los procesos únicamente con el diario del lunes en la mano. 

Ganar la décima es un mérito indiscutible de Huiqui y sus futbolistas, pero el campeonato no debería borrar el desorden institucional que precedió al milagro.

​En el fútbol mexicano, lamentablemente, el análisis serio siempre será esclavo del marcador de los últimos noventa minutos. 

Hoy Cruz Azul festeja, la prensa aplaude y la memoria, una vez más, se queda en la banca.


Sobre el autor

Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.

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La redención de Gabriel Milito: El arquitecto del récord de puntos en Chivas

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La redención de Gabriel Milito: El arquitecto del récord de puntos en Chivas

El fútbol mexicano suele adolecer de una memoria cortoplacista y una alarmante falta de paciencia. Hace apenas unos meses, durante el arranque del Apertura 2025, el proyecto de Gabriel Milito al frente del Club Deportivo Guadalajara parecía caminar sobre la cuerda floja. 

Las dudas llovían desde la tribuna, la prensa cuestionaba su capacidad de adaptación al entorno rojiblanco y el fantasma del cese prematuro merodeaba Verde Valle. 

Hoy la narrativa es diametralmente opuesta: el estratega argentino no solo acalló las críticas, sino que acaba de firmar el torneo corto con mayor puntaje en la historia del club.

​¿Cómo se transformó un proceso tambaleante en una maquinaria histórica? La respuesta no radica en la fortuna, sino en la capacidad de Milito para recomponerse, diagnosticar sus propios errores y ejecutar una metamorfosis táctica impecable cuando las circunstancias más lo exigían.

​La genialidad del técnico no estuvo en morir con la suya, sino en saber evolucionar. Milito entendió que el protagonismo no se negocia, pero las vías para alcanzarlo sí. 

El Guadalajara del Clausura 2026 mutó hacia un equipo mucho más pragmático y vertical. Sin renunciar al buen trato de la pelota, el argentino implementó una presión tras pérdida asfixiante en campo rival, acortando las distancias entre líneas y permitiendo que el talento dinámico de sus mediocampistas y extremos pesara de verdad en el último tercio, en lugar de desgastarse en la aduana de la salida.

Lejos de quejarse por la falta de variantes o de casarse con un once inamovible, el timonel supo reactivar piezas que parecían perdidas y potenciar a los jóvenes de la cantera, combinando la exigencia táctica con una notable gestión humana.

​Sus ajustes sobre la marcha evidenciaron una lectura de partido excelsa. Chivas aprendió a cambiar de piel según el rival y el escenario:

​Capaz de sostener un 4-3-3 agresivo y de amplitud total en el Estadio Akron.

​Flexible para mutar a una línea de tres centrales o un 4-4-2 rocoso cuando el trámite fuera de casa exigía cerrar los caminos y apelar al contragolpe.

​Esa riqueza estratégica convirtió a Chivas en un enigma indescifrable para las pizarras rivales.

​Superar las míticas barreras de puntos que el club impuso en los torneos de los noventa o la era de Hans Westerhof no es una casualidad. Es el dividendo de un cuerpo técnico que supo mantener el temple en la tormenta y que convenció al futbolista mexicano de que el orden y la intensidad son las llaves del éxito.

​Gabriel Milito ha devuelto a Chivas la autoridad competitiva que su historia demanda. Por lo pronto, el banquillo del Guadalajara tiene un estratega con mayúsculas.

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El vuelo rasante: ¿Es el fin de la era Jardine en el Nido?

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El Vuelo Rasante: ¿Es el fin de la era Jardine en el Nido?
Las Águilas ya no tienen la agresividad que André Jardine les inyectó en su llegada. Foto: Especial

El fútbol tiene una memoria tan corta como cruel. Hace apenas unos meses, el Club América tocaba el cielo con las manos al consumar un tricampeonato histórico que parecía instaurar una dinastía imbatible.

Ahora el panorama en Coapa es sombrío: la reciente eliminación ante Pumas en los Cuartos de Final del Clausura 2026 no fue solo una derrota, fue el eco de un desplome que viene avisando desde hace tiempo.

​Ser tricampeón en México es una gesta heroica, pero para el América, los títulos también se han convertido en una cómoda zona de confort. La “maldición del éxito” parece haberle robado el hambre a una plantilla que hoy luce apática, sin gol y, sobre todo, sin la agresividad que André Jardine les inyectó en su llegada.

​El arranque del Clausura 2026 fue alarmante, con jornadas enteras sin marcar, evidenciando que las individualidades, como Brian Rodríguez o Zendejas, ya no bastan para ocultar las carencias colectivas.

Lo que más pesa en la balanza crítica es la incapacidad de Jardine para trascender fuera de la Liga MX. Eliminaciones consecutivas en Concachampions, el amargo tras no poder llegar al Mundial de Clubes 2025 y el nulo impacto en la Leagues Cup sugieren que el modelo de juego del brasileño tiene un techo muy marcado ante rivales de otra jerarquía.

La directiva se encuentra en la encrucijada más difícil de la década. Por un lado, despedir al técnico más exitoso de la época reciente suena a ingratitud; por otro, mantenerlo se siente como una apuesta por un proyecto que ya dio todo lo que tenía que dar.

Jardine ha pedido el regreso de Gustavo Leal como condición para seguir, buscando reconstruir esa estructura de trabajo que lo llevó a la gloria.

El ciclo actual está agotado. La eliminación ante Pumas —con un global de 6-6 que favoreció a los universitarios por posición en la tabla— dejó claro que la fragilidad mental ha regresado al Nido.

El América no necesita “ajustes”; necesita una reestructura profunda que empiece por sacudir el vestuario y, posiblemente, refrescar el banquillo.
​Si Jardine se queda, será bajo la sombra de la duda y con un crédito que se agotará al primer tropiezo del Apertura 2026.

El fin de una era no tiene por qué ser una tragedia, sino la oportunidad de evitar que el vuelo de las Águilas se convierta en una caída libre.


Sobre el autor

Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.

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