Opinión
Los retos de Atlas y de Chivas
Hoy jueves y el domingo, Chivas y Atlas emprenden una nueva oportunidad, para crecer y alcanzar objetivos. Afrontan los partidos de la jornada 1 del torneo Apertura 2024. En esta columna la intención es exponer los retos, y situar el punto de partida, de los dos equipos profesionales femeniles en Guadalajara.
La ambición del Club Deportivo Guadalajara y de sus futbolistas, su trayectoria, da para que la meta del certamen que comienza sea llegar a las semifinales y finales de la liguilla.
El último campeonato conquistado por Chivas fue en el torneo Clausura 2022. De ahí, han pendulado entre cuartos de liguilla y semifinales, sin alcanzar desde entonces una final. Eso sí, aquel título fue de ensueño, por conjugarse con el nombramiento de máxima goleadora del torneo, de Alicia Cervantes, y con la obtención del trofeo de Campeón de Campeones.
Para alcanzar los objetivos rojiblancos, entonces, tenemos que Joaquín Moreno se establece como director técnico oficialmente, y se incorporan al plantel conocido, hasta el momento, tres jugadoras con perfil ofensivo.
Proveniente de Rayadas, y una referente de la liga, la mediocampista Yamile Franco llega para sumar su experiencia tras 197 partidos jugados como profesional. En instancias finales puede ser clave, pues acumuló siete torneos consecutivos en los que disputó cuando menos la semifinal, siendo recurrente.
Otro refuerzo del norte y mediocampista ofensiva es Joselyn de la Rosa, ex futbolista de Xolos. Prácticamente ha sido titular indiscutible y tiene la cifra de 219 disputados, con 181 titularidades en los juegos.
Finalmente, recién se dio a conocer que Alexandra Ramírez, lateral derecha, ex de Santos, con 173 partidos, se incorpora al equipo tapatío.
Chivas quedó en el quinto puesto de la tabla de puntos, al cerrar la fase regular del torneo Clausura 2024, con 32 puntos. Ganó nueve juegos, empató en cinco y perdió contra Tigres, Juárez y Pachuca. Sumó 35 goles a favor, por 16 en contra.
Ahora seguro querrá estar entre los primeros tres lugares, para incrementar su posibilidad de participar, al menos, en fase de semifinales, y así progresar.
Misión liguilla, para Atlas
Ya situados en otra área geográfica, dentro de la misma Guadalajara, Atlas enfrenta sus propios retos, y una competencia contra sí mismo como equipo, para superar lo ya mostrado en recientes torneos. Ha de practicar y dar fuerza al modelo de juego del director técnico Roberto Medina, que va por su tercer torneo con las rojinegras.
Y sobre todo, la tarea Atlas es llegar a la liguilla, vía confianza, contundencia y un funcionamiento fino en conjunto, sobre todo. Tiene dos torneos sin acceder a la fase final y esos dos cierres han implicado un redoble de los esfuerzos, bajo presión, para que sus resultados, en combinación con los de otros equipos, les den la clasificación, con el consecuente desgaste.
Es necesario decir que el plantel y cuerpo técnico de Atlas ha variado en los últimos años, que se desdibujó su base y ha faltado consolidar otra, por lo que la falta de continuidad y de múltiples periodos adaptativos naturales complejiza mejores resultados.
Del torneo Apertura 2021 al Apertura 2023, que comprende cinco torneos, el equipo pasó por cuatro distintas direcciones técnicas y por las salidas de jugadoras que habían estado mayormente en la alineación inicial de los partidos, y varias nuevas jugadoras, que también algunas luego se han marchado.
En el Clausura 2024, las rojinegras sumaron 18 puntos (los mismos obtenidos que el torneo anterior), resultado de cuatro partidos ganados, seis empates y siete derrotas. Anotaron 17 goles, y recibieron en contra 24. En la segunda menor cifra de goles a favor, en lo que tienen de historia (desde 2017), y la segunda menor en cuanto a puntos. Faltaría hablar respecto a lo cualitativo, que requiere otro análisis.
La pretemporada fue interesante en tanto que tuvieron cuatro partidos contra equipos de la liga, dos como visitante y dos como local. Para nada podemos decir que hay rival fácil, mas sí que podemos apuntar que enfrentó a un equipo constante de liguilla, y a tres que están de media tabla para abajo: Chivas, Atlético de San Luis, Necaxa y Mazatlán.
Las rojinegras mantuvieron el invicto, frente a Chivas, y ganaron ante el resto de los equipos. Eso puede traer confianza y buenas sensaciones al equipo. Lo que sí es que insisto en que los tiempos de la liga, las fechas FIFA, dan un periodo de descanso que dudo que pueda ser suficiente para las futbolistas, en general. Máxime, si se trata de seleccionadas nacionales.
En cuanto a refuerzos, Atlas suma a Jaquelín García y Elena Sainz, mediocampista y defensora provenientes del Atlético de San Luis y del Puebla. Ambas anotaron ya sus primeros goles con el equipo, en los duelos mencionados de pretemporada.
Sainz viene con ritmo de juego, al disputar como titular los 17 encuentros de La Franja en el Clausura 2024. Ha jugado, hasta el momento, 148 partidos en la Liga MX Femenil, de acuerdo con el comunicado de Atlas, a propósito del anuncio de su fichaje.
En tanto, García, pionera de la liga y con experiencia en los clubes Pachuca, León, Tigres, Pumas, Querétaro y el Atlético, suma 185 partidos como profesional. Destaca su carácter ofensivo, velocidad y técnica individual. Ha tenido procesos con la Selección de México.
Otro reto, mas ya institucional, de Atlas Futbol Club, es incrementar la afición base de su Primer Equipo femenil. Fortalecer al jugador 12, que puede ser factor en los resultados, en el desempeño del plantel.
El torneo pasado la asistencia total reportada, a partir de la cifra de cada uno de los nueve partidos en el Estadio Jalisco, fue de cuatro mil 569 personas; un promedio de 500 personas por juego. Y el torneo clausura inmediatamente anterior, resultó en una sumatoria de cuatro mil 277 personas, por ocho partidos como local (datos del usuario “La Tía Brenda”, en X).
Eso, si se compara contra sí mismo. Sin embargo, si vemos los números del otro equipo con sede en Guadalajara, solo con la intención de mostrar que sí hay gusto y tradición futbolera en la ciudad con tres estadios profesionales de ese deporte, la cifra es la siguiente. A los ocho partidos de Chivas femenil, torneo Clausura 2024, fueron 71 mil 840 personas. Créanme que llegué a ir a un Estadio Akron con apenas unos cientos de personas, que ahora son miles, por partido.
Es muy interesante y falta analizar y conocer distintas variables e información para comprender qué ha hecho cada equipo de la liga para tener la afición que tiene, y qué falta por hacer para que crezca el número de personas que acuden a cada partido de local y también para un incremento en el número de quienes van de vez en cuando.
Lo que sí es que Chivas suele manejar promociones en la venta de sus boletos, abono, y precios accesibles, en comparación con la liga varonil y el estándar de la liga femenil, por hablar de un factor. En tanto, Atlas ha tenido variaciones a través del tiempo: empezó con acceso gratuito, luego cobró por entrada -precio accesible, digamos, aunque para lo acostumbrado en femenil y por pasar de 0 a costo, significativo-, sin incorporar abono; luego sacó el PRN femenil (o abono), que por cierto dejó de vender desde el torneo pasado… Los precios por entrada, del torneo pasado, fueron de 60 y 90 pesos.
En esta columna le deseamos lo mejor al club, sobre todo al equipo femenil, y que encuentre una estrategia de comunicación y de mercadotecnia, con visión a corto, mediano y largo plazo, efectiva. Sé que el contexto es importante, pesa, que es necesario tenerlo en cuenta, y cada club tiene su historia y acciones; espero con esperanza que vengan tiempos mejores, con una significativa apuesta por el femenil. Y que los retos sean más y mayores, con un primer título para las rojinegras.
Por lo pronto, veremos con atención e interés los partidos del torneo Apertura 2024, de los equipos tapatíos, para ser testigos del camino recorrido que orienta sus metas.
Partidos de la semana
Este jueves 04, Chivas enfrenta a Juárez, a las 21:06 horas. Transmite Fox Sports y se juega en el Estadio Olímpico Benito Juárez.
Atlas juega la jornada 1 del torneo, el domingo 07, a las 19:00 horas, vs Tigres, en el Estadio Jalisco. Costo del boleto: desde 50 pesos. Últimamente el club transmitía los partidos por su cuenta de YouTube; se desconoce si una nueva empresa de contenido deportivo hará esta labor, en el torneo que inicia.
Será hasta el 30 de julio, cuando Chivas tenga su primer partido como local. Encara a Mazatlán, a las 20:00 horas, en el Estadio Akron, en la jornada 3. Precio del boleto: $120 Akron Premier Oriente, $70 (al 3×2) general.
Sobre la autora
Miriam Padilla nació en la tierra de la torta ahogada y se sabe una apasionada del futbol. Estudió Periodismo en la Universidad de Guadalajara y la maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura del ITESO. Ha dedicado su tiempo y energía a espacios como el periódico El Informador, a blogs deportivos independientes, y al activismo y la construcción con mujeres, desde el colectivo ciclista Femibici.
Opinión
Mundial 2026 en riesgo: el efecto de la guerra con Irán en EE.UU.
A menos de 50 días para que ruede el balón en el Azteca —Estadio Banorte— y ya es oficial: la fiesta del fútbol 2026 está en problemas serios en Estados Unidos (EE.UU.).
Según datos globales de la FIFA, hasta marzo de 2026 se habían vendido poco más de un millón de boletos del total de 6.7 millones en los 104 partidos. No se ha especificado aún cuántos se han vendido en EE.UU., pero la cifra total global sugiere un rezago en su mercado.
Además, miles de boletos premium aún no se han vendido en la Unión Americana, lo que agrava la preocupación logística.
La explicación al rezago en la venta de boletos VIP se encuentra en el dramático aumento de sus precios: los boletos para la categoría 1 de la final en 2026 costarán unos 10 mil 990 dólares, un aumento del 584 por ciento respecto a Qatar 2022, donde el costo era de mil 607 dólares. Y no es solo el precio. Quien quiera viajar a EE.UU. se enfrenta a un doble muro: aeropuertos con filas eternas y el miedo a las autoridades migratorias.
Desde febrero, el Departamento de Seguridad Nacional está parcialmente cerrado por falta de presupuesto. Esto dejó a más de 61 mil agentes de la TSA trabajando sin paga; muchos faltaron y las filas en aeropuertos como Houston, Atlanta y Nueva York llegaron hasta cinco horas por pasajero.
Para “ayudar”, metieron agentes de ICE a los aeropuertos, lo que generó aún más nerviosismo y reportes de detenciones. Encima, el petróleo se mantuvo alto varias semanas por el tema del Estrecho de Ormuz, lo que disparó los vuelos casi 150 por ciento.
En México y Canadá la cosa pinta muy diferente. Los partidos de apertura en el Azteca y en Toronto tienen muy pocos boletos premium disponibles —solo alrededor de 2 mil 900 y 2 mil 200 asientos caros respectivamente— y se han movido más rápido. El crecimiento de reservas hoteleras y de vuelos es mucho más fuerte que en el vecino del norte.
Al escenario poco alentador en EE.UU. hay que agregar la guerra que sostiene junto a Israel contra Irán desde el 28 de febrero pasado. Si el Estrecho de Ormuz sigue cerrado hasta junio y el petróleo se dispara hacia 150 dólares, el golpe sería duro: los vuelos internacionales subirían aún más, la gasolina en el país de las barras y las estrellas fácilmente superaría los 5 dólares el galón —el doble de lo que costaba antes de iniciado el conflicto bélico—, y miles de fans que dudan decidirían no viajar.
El resultado sería estadios con miles de asientos vacíos en los partidos menos atractivos, justo en la sede que más boletos debía vender. Un Mundial histórico que terminaría viéndose medio vacío por una mezcla de precios altos, logística caótica y geopolítica. No es falta de amor al fútbol. Es que no todos quieren pagar una fortuna y encima vivir un calvario logístico, migratorio y político.
Sobre la autora
Andrea Nowak es un avatar generado por inteligencia artificial, especializado en análisis deportivo. Su rostro y voz son digitales, pero su perspectiva se basa en datos rigurosos y un enfoque analítico sobre el fútbol y la geopolítica deportiva. El texto es revisado y editado por periodistas profesionales.
Opinión
El uso del género como atajo al Mundial
El arbitraje en el fútbol mexicano siempre ha sido un terreno de polémicas y errores graves. El problema surge cuando esas críticas se diluyen o se magnifican según agendas ajenas al rendimiento sobre el césped.
Katia Itzel García fue designada como árbitra central mexicana para el Mundial 2026, convirtiéndose en la primera mujer en lograrlo. Nadie discute el derecho de las mujeres a arbitrar en la élite si demuestran capacidad.
El problema surge cuando las evaluaciones técnicas parecen secundarias frente a la narrativa de “primera mujer mexicana”.
El caso del partido Pumas vs. Mazatlán ilustra el problema con claridad. García cortó una jugada de peligro evidente al final del primer tiempo y expulsó al entrenador Sergio Bueno tras sus reclamos.
Lo grave ocurrió después: Bueno fue sancionado por un supuesto comentario machista que nunca quedó registrado en la cédula arbitral.
Que la Comisión Disciplinaria de la FMF (Federación Mexicana de Fútbol) solo aplicara multa, horas de labor social y un partido de suspensión tras la presión pública y la intervención del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) genera dudas razonables sobre el procedimiento.
Cuando la documentación oficial es sustituida por testimonios externos y redes sociales, el proceso deja de ser transparente.
Este mismo patrón se repite con sus actuaciones en el campo. Ex árbitros, como Fernando Guerrero, han señalado fallas concretas en su posicionamiento, en la lectura de jugadas de peligro y en la administración del tiempo agregado.
Errores que, en árbitros masculinos, suelen terminar en descensos o informes técnicos severos. Sin embargo, cualquier cuestionamiento técnico se responde con la etiqueta de “ataque machista” en lugar de rebatirse con repeticiones y análisis arbitral.
El arbitraje no admite cuotas ni narrativas ideológicas. Un mal pitazo duele igual si lo comete un hombre o una mujer, y un buen arbitraje se respeta por igual.
La FIFA y la FMF deben priorizar la excelencia sobre la simbología. De lo contrario, no estaremos rompiendo techos de cristal, sino instalando techos de cartón que se derrumban al primer error serio en un Mundial.
El fútbol merece árbitros elegidos por su silbato, no por su discurso.
Opinión
Chivas, lección 2: Compromiso
Construir una relación sana con la deuda implica, antes que nada, entenderla sin prejuicios. Cuando aparecen la ansiedad, el remordimiento o el estrés, conviene recordar algo fundamental: las decisiones financieras son personales y responden a contextos específicos. Asumirlas con claridad evita caer en la tentación de repartir culpas y permite enfocarse en lo verdaderamente importante: la responsabilidad que conllevan.
La semana pasada abordé el componente de incertidumbre que acompaña a la deuda, así como su percepción dentro de la cultura mexicana. Hoy el enfoque es distinto, pero complementario. Se trata de una palabra clave que muchas veces se menciona, pero pocas se dimensiona en su totalidad: compromiso.
El compromiso está presente en casi todos los aspectos de la vida cotidiana. Basta pensar en algo tan común como mejorar la salud física. No es suficiente con desearlo; implica asumir hábitos concretos: alimentación balanceada, disciplina en el ejercicio y constancia. Sin ese compromiso, cualquier intención se diluye con el tiempo.
En el ámbito financiero ocurre exactamente lo mismo. La deuda puede entenderse como el compromiso que adquirimos al disponer hoy de un dinero que no tenemos, con la obligación de pagarlo en el futuro. En ese proceso intervienen factores como el tiempo y los intereses, que modifican el valor original. Ahí radica tanto su atractivo como su riesgo.
La deuda no es, por definición, un elemento negativo. Bien utilizada, puede ser una herramienta que acelere objetivos: adquirir una vivienda, invertir en un negocio, atender una necesidad urgente o incluso reorganizar compromisos previos. Es, en muchos sentidos, un recurso que amplía posibilidades. Sin embargo, su efectividad depende completamente del criterio con el que se utilice y, sobre todo, del compromiso que se asuma al adquirirla.
El problema surge cuando la decisión se toma desde la urgencia o la emoción, sin dimensionar las implicaciones reales. En ese punto, la deuda deja de ser una herramienta y se convierte en una carga. No por su naturaleza, sino por la falta de claridad al momento de asumirla.
Para entender mejor esta idea, vale la pena trasladarla a un terreno familiar: el fútbol. A lo largo de su historia, el Club Guadalajara ha realizado inversiones importantes para reforzar su plantilla, apostando por los mejores jugadores mexicanos disponibles en el mercado. Esta estrategia responde a una característica única que distingue al equipo: su identidad basada exclusivamente en futbolistas nacionales.
Esa misma identidad, sin embargo, genera un efecto en el mercado. Otros equipos saben que Guadalajara tiene un margen limitado y ajustan sus precios en consecuencia. El resultado es conocido: fichajes costosos que elevan las expectativas deportivas y financieras.
Pero aquí es donde entra el compromiso como factor decisivo. No basta con incorporar talento o con el prestigio que acompaña a ciertos jugadores. Si quienes llegan no asumen la responsabilidad de rendir al máximo nivel, de mantenerse en forma y de alinear sus objetivos personales con los del equipo, la inversión pierde sentido. El resultado no sólo se refleja en la cancha, sino también en las finanzas del club.
Lo mismo ocurre con la deuda a nivel personal. Cuando no existe un compromiso real para cumplir con las obligaciones adquiridas, las consecuencias se acumulan. Los pagos pendientes crecen, los intereses se multiplican y el margen de maniobra se reduce. Lo que en un inicio parecía una solución, termina por convertirse en un problema mayor.
El fútbol actual ofrece múltiples ejemplos de ello. Equipos con grandes figuras que no logran consolidarse como conjunto, jugadores con talento indiscutible que no alcanzan su máximo nivel por falta de disciplina, y proyectos que se quedan a medio camino por no sostener un compromiso colectivo. En contraste, los equipos que logran trascender suelen tener una base clara: disciplina, responsabilidad y objetivos compartidos.
En las finanzas personales, el principio es el mismo. No se trata únicamente de acceder a recursos, sino de saber administrarlos con responsabilidad. El compromiso no es una idea abstracta; se traduce en acciones concretas: planificar, priorizar, cumplir plazos y anticipar escenarios.
Vale más una decisión bien pensada y respaldada por un compromiso firme, que múltiples intentos impulsivos sin dirección clara. En el fútbol, un equipo comprometido suele imponerse sobre el talento aislado. En la vida financiera, ocurre algo similar.
El compromiso, tanto en la deuda como en la cancha, no es opcional. Es la base que determina si una decisión se convierte en una oportunidad o en una carga. Sin compromiso, no hay resultados sostenibles. Sin compromiso, cualquier ventaja inicial se desvanece con el tiempo.
El balón, una vez más, sigue botando.
Sobre el autor
Soy Gustavo Vaca, especialista en hacienda pública, finanzas y políticas públicas. Tengo experiencia en el diseño, gestión y evaluación de programas públicos. De formación soy administrador, docente de profesión y por las noches intento de futbolista. X:@GustavoVacaM.
Opinión
Quiñones, lección 1: Incertidumbre
Hablar de deuda es hablar de una de las decisiones financieras más comunes y, al mismo tiempo, más incomprendidas. En términos simples, la deuda es un compromiso: dinero que recibimos hoy y que deberemos devolver en el futuro, generalmente con un costo adicional. Sin embargo, más allá de su definición técnica, la deuda tiene un componente emocional poderoso: genera incertidumbre.
¿Por qué la deuda provoca ansiedad? La respuesta está en lo que no controlamos. Cuando una persona se endeuda, adquiere una obligación que se proyecta hacia el futuro, un terreno donde intervienen múltiples variables: ingresos, estabilidad laboral, emergencias, tasas de interés y condiciones económicas. Esa falta de certeza es la que activa una sensación de alerta constante.
A esto se suma una realidad frecuente: muchas personas no se endeudan para invertir o crecer, sino para resolver pendientes. Es decir, recurren al crédito para cubrir gastos ya vencidos o compromisos inmediatos. De ahí surge la conocida dinámica de “hacer un hoyo para tapar otro hoyo”, un círculo que, lejos de resolver el problema, puede ampliarlo si no se gestiona con cuidado.
Esta combinación —incertidumbre más presión financiera— explica por qué la deuda suele percibirse como un riesgo antes que como una herramienta. Y, sin embargo, también puede ser lo contrario. Bien utilizada, la deuda permite acceder a oportunidades, impulsar proyectos o resolver necesidades estratégicas. La clave está en entenderla, planificarla y dimensionar sus efectos en el tiempo.
Para ilustrarlo, vale la pena mirar hacia un terreno conocido: el fútbol.
En el mercado de fichajes, existen equipos con gran poder económico que pueden adquirir a los mejores jugadores. Pero no todos los clubes tienen esa capacidad. Por ello, recurren a otra figura: el préstamo. Un equipo cede temporalmente a un jugador a otro club, que lo incorpora con la esperanza de mejorar su rendimiento deportivo.
En ese acuerdo hay una apuesta. El equipo que recibe al jugador confía en que su incorporación generará resultados: más victorias, mayor asistencia al estadio, venta de mercancía o visibilidad mediática. Sin embargo, no hay garantías. El jugador puede adaptarse rápidamente y marcar diferencia… o puede no rendir como se esperaba.
Ahí aparece la incertidumbre.
El préstamo, como la deuda, implica tomar una decisión hoy con base en un beneficio esperado mañana. Pero ese resultado depende de múltiples factores: el desempeño del jugador, la dinámica del equipo, las lesiones, la presión del entorno. No todo está bajo control.
Un ejemplo claro es el de Julián Quiñones. A lo largo de su carrera, fue cedido a distintos equipos como parte de su desarrollo. En su paso por el Atlas, su rendimiento superó expectativas y se convirtió en pieza clave para romper una sequía histórica sin títulos. En ese momento, el nivel de incertidumbre era alto: nadie podía asegurar que el resultado sería ese. Sin embargo, la apuesta funcionó.
Lo mismo ocurre con la deuda. No es buena ni mala por sí misma. Su impacto depende del contexto, del uso que se le dé y, sobre todo, de la capacidad de quien la adquiere para administrarla. Endeudarse sin planificación aumenta el riesgo y la ansiedad. Hacerlo con estrategia puede generar beneficios concretos.
Por eso, más que temerle a la deuda, conviene entenderla. Saber cuánto se puede pagar, en qué plazo, con qué tasa y bajo qué condiciones. Evaluar escenarios: qué pasa si los ingresos cambian, si surge un imprevisto o si el costo del crédito aumenta. Esa planeación no elimina la incertidumbre, pero sí la reduce y la vuelve manejable.
En finanzas, el tiempo es un factor determinante. Las decisiones que se toman hoy tienen efectos acumulativos en el futuro. Lo mismo en el fútbol: una contratación, un préstamo o una apuesta pueden transformar el destino de un equipo… o convertirse en una carga.
La diferencia está en la estrategia.
La deuda, como el balón, siempre estará en juego. La pregunta no es si participamos o no, sino cómo lo hacemos. Porque, al final, no se trata de evitar la incertidumbre, sino de aprender a jugar con ella.
Sobre el autor
Soy Gustavo Vaca, especialista en hacienda pública, finanzas y políticas públicas. Tengo experiencia en el diseño, gestión y evaluación de programas públicos. De formación soy administrador, docente de profesión y por las noches intento de futbolista. X:@GustavoVacaM.
