Opinión
Alzar la voz, documentar la protesta y movilizar
“Se acabó”. Con estas palabras, las futbolistas profesionales españolas, campeonas del mundo, marcaron el principio de un límite definitivo a la estructura deportiva de su país, que más que sumar, restaba notablemente. Fue parte de una serie de acciones para comunicar inconformidad e impulsar mejoras.
Esto ocurrió en respuesta a la violencia sexual ejercida por Luis Rubiales en plena entrega del trofeo del Mundial de 2023, entonces presidente de la Real Federación Española de Futbol (RFEF). Fue la gota que derramó el vaso.
Quizá para evitar olvidar, para reconocer, para inspirar más protestas y acciones en el orbe, para seguir con el impulso por garantizar la igualdad de género en el deporte, y en más espacios societales, ahora tendremos un material audiovisual relativo a ese acontecimiento del año pasado, a estrenarse en noviembre.
El documental se llama “#SeAcabó: diario de las campeonas”, y puede ser visto mundialmente, en la plataforma Netflix, a partir del viernes 1 de noviembre. Fue producido por You First Originals, que antes lanzó “Alexia: Labor Omnia Vincit” (Amazon Prime Video).
Considero valioso que ahora haya una documentación testimonial, con entrevistas a varias jugadoras, de aquel hecho de protesta de las futbolistas, que terminó con la destitución de varias personas en la estructura machista de la Federación española.
Sé que el caso puede inspirar a muchas otras mujeres, y que puede aportar lo suficiente para que dejen de normalizarse ciertas conductas y situaciones.
Con el “se acabó”, Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Mapi León, y decenas de futbolistas connacionales y de distintos países mostraron respaldo, públicamente, en redes sociales, a su colega Jenni Hermoso, y expresaron su molestia por las afectaciones que estaban teniendo en el desempeño como atletas de alto rendimiento, las españolas en Selección, por causa de la Federación (RFEF).
Esta semana ha habido un gesto en el mundo deportivo internacional, particular, y ojalá de respaldo contundente para con la causa del derecho de las mujeres a un entorno libre de violencias, y partidario de la igualdad de género.
Me refiero a que el lunes 28 de octubre, Jenni Hermoso fue reconocida con el Premio Sócrates, que se otorga en la ceremonia de Premiación del Balón de Oro, desde 2022, a personas deportistas comprometidas con causas sociales y humanitarias.
Antes lo habían recibido Sadio Mané y Vinicius JR, por labores humanitarias desarrolladas en sus países natales. En este caso, Hermoso ha tenido un rol relevante en la mejora del futbol y en las acciones para la eliminación de la violencia de género, dentro y fuera de la cancha, en España. Y, tras lo ocurrido en el Mundial, con la exposición global, ha sido una de las caras actuales de esta lucha, a nivel internacional. En su discurso de recepción de la distinción, la jugadora española afirmó:
“Hoy me he despertado recordando las palabras de una niña que me dijo ‘sueño con ser una futbolista como tú’. Y en un momento tan importante como éste, el recuerdo de su voz me inspira y me anima a continuar. Esa niña se merece un futbol femenino libre de prejuicios y de violencia de género. Es por ella y por todas las mujeres que seguiré siendo valiente, que no dejaré de alzar la voz ni de luchar, apoyándome en mi familia, en mi gente y en todas esas personas que tienen la convicción de hacer del deporte del mundo un lugar mejor”.
El medio deportivo español, Relevo, ha explicado así el motivo por el que Hermoso recibió el Premio Sócrates:
“Su voz ha sido fundamental en el reciente movimiento que visibiliza y denuncia la discriminación y el acoso que persiste en los altos niveles del futbol femenino. El premio reconoce la valentía de Hermoso al enfrentarse a estas situaciones con integridad y su compromiso por crear un espacio seguro y equitativo para las futuras generaciones de jugadoras”.
Relevo interpreta la entrega del Premio Sócrates a Jenni Hermoso como “un hito importante en la lucha por el cambio dentro de las instituciones deportivas y la promoción de un entorno de respeto para las jugadoras de todo el mundo”.
No deja de ser llamativo que Jenni Hermoso juegue en México, país con un alto índice de violencia de género en la sociedad, y con numerosos casos de acoso sexual de los que se han sabido a cuentagotas, dentro de la liga profesional de futbol.
Finalmente retomo lo que dijo en una entrevista, en París, por la entrega del Premio Sócrates: “Quiero mucho a México, estoy muy feliz, espero pasar mucho más tiempo allí y que llevemos a México adonde haga falta”.
Hace falta que se garanticen varios derechos de las mujeres futbolistas profesionales en México. Ahí es adonde necesitamos/deseamos llevar al país. Sucede que al escuchar las declaraciones de Hermoso no pude evitar desear que ella y otras figuras dejen huella en la nación, junto a otras jugadoras y más personas, para lograr cambios significativos, ya sea directa o indirectamente. Ya tenerla en las canchas mexicanas, desde el Apertura 2022, en lo futbolístico, ha sumado; la ambición es ir por más y mejor, de manera integral. Tengo esperanza.
Sé que es injusto, que las futbolistas solo tendrían que dedicarse a jugar, y en condiciones óptimas. Ésa fue una disyuntiva -en su momento- de una Alexia Putellas que ama el deporte, solo que si esperamos a que sean ellos los que tomen la iniciativa y acciones por la igualdad de género, nos quedaremos esperando. Necesitamos poner límites. También sé que históricamente nos deben a las mujeres restitución y reparación de los daños; respeto, trato digno. Hago votos porque así sea.
Ya decía en la columna de opinión que escribí por 2023: “como muchos hombres, sobre todo en puestos de poder, carecen de iniciativa para hacerse cargo de la violencia de género, ellas (las futbolistas españolas) insisten en ese goteo continuo para romper las estructuras machistas y generar el panorama que permita a las generaciones futuras enfocarse sólo en lo deportivo”.
Sobre la autora
Miriam Padilla nació en la tierra de la torta ahogada y se sabe una apasionada del futbol. Estudió Periodismo en la Universidad de Guadalajara y la maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura del ITESO. Ha dedicado su tiempo y energía a espacios como el periódico El Informador, a blogs deportivos independientes, y al activismo y la construcción con mujeres, desde el colectivo ciclista Femibici.