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Los ocho ecos del Clásico Español

Barcelona contra Real Madrid, uno de esos partidos que paralizan al mundo, concentra reflectores y del cual se habla mucho antes, durante y después.

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Opinion Rocket Mau

Barcelona contra Real Madrid, uno de esos partidos que paralizan al mundo, concentra reflectores y del cual se habla mucho antes, durante y después; vamos a las lecciones que nos dejó este Clásico Español.

  1. Jude Bellingham en la cima del mundo. Ser la estrella del Real Madrid es ya suficiente para atraer muchas miradas, pero además definir solo un clásico dice mucho del nivel futbolístico que el joven inglés trae. No es un accidente el impacto que está teniendo Jude en esta temporada, Carleto Ancelotti ha diseñado el esquema táctico del Madrid para jugar a través de Jude, que además, al no contar con un 9 nato (excepto cuando Joselu juega) le permite llegar entre líneas al centro del área sin la marca de un central. Hoy Don Jude Victor William Bellingham está en la cima del fútbol mundial y es el candidato puntero para ganar el Balón de Oro y el The Best a reserva que aún hay mucha temporada por delante.
  2. Ilkai Gündogan arremete contra la actitud del club. En su debut en el Clásico, Ilkay Gündogan dejó mucho para analizar, su gol podrá haber sido fruto de un error de Tchouaméni y Alaba, pero fue la cereza del gran partido que dio, como la mayoría de sus compañeros, brilló con fuerza en los primeros 60 minutos del encuentro, pero el gol más mediático, lo anotó frente a los micrófonos al criticar que no vio la rabia en el vestuario que espera de un club como el Barcelona al perder un partido de este calibre. Qué tanta cola traerán estas declaraciones solo el tiempo lo dirá, pero los medios catalanes le han dedicado las portadas a sus palabras.
  3. Ferland Mendy no es un futbolista para el Madrid. El Real Madrid fue superado en el primer tiempo del partido, pero Carlo Ancelotti supo modificar el planteamiento del partido para remontar, pero lo más sencillo que hizo el director técnico para mejorar a su equipo fue sustituir a Mendy por Camavinga. Por qué juega tanto Mendy en el Real Madrid es un misterio o una combinación de factores, a Camavinga no le justa jugar de lateral (lo ha dicho públicamente en varias ocasiones), Fran García puede no estar del todo consolidado como jugador para adueñarse del puesto, no han encontrado una buena oferta en el mercado o un jugador ideal del agrado de Ancelotti, o simplemente todas las anteriores, pero lo que no es un misterio es que Mendy no es un jugador para el Madrid y menos para partidos importantes, es cierto que ha tenido destellos en el pasado, pero que no sea ni convocado con la regularidad que juega en el Madrid en la selección francesa dice mucho.
  4. Los partidos duran 90 minutos y se ganan con goles eso lo tiene que entender Xavi Hernández. Para entrenadores como José Mourinho, las ruedas de prensa eran parte del partido, las ocupa para jugar juegos mentales con sus rivales, para Xavi Hernández las ruedas de prensa son un dolor de cabeza que le generan memes, malestares y contradicciones. La autocrítica no es el fuerte de Xavi y su exitosa carrera como jugador le permite manejar un orgullo respaldado por su palmarés, pero contra grandes equipos no sirve de nada ser mejor una porción importante del partido si no cierras el partido, el fútbol dura 90 minutos y sin importar como juegues, cuantos pases des ni cuanta posesión tengas, en todos los casos el que mete más goles gana, sin importar lo feos que estos puedan ser.
  5. El Barcelona está muy vivo. A diferencia de años pasados, el Barcelona va a pasar de ronda en la Champions League, estar a 4 puntos de los líderes Girona y Real Madrid a falta de más de la mitad de campeonato no es señal de alarma, el equipo está diezmado con las lesiones de Pedri y Frenkie de Jong pero ya recupera activos importantes, Lewankdowski, Kounde y Raphinha que regresan de sus lesiones, el sorprendente Girona ahora controlado por el City Football Group (los dueños del Manchester City) tendrá complicado poder pelear con los gigantes de España por todo un año y los equipos de Ancelotti suelen complicarse en torneos de liga, aunque esta derrota duele en la ciudad condal, no hay nada perdido aún.
  6. Dos cosas de las cuales no hablará la prensa catalana. La prensa catalana es muy afín a su club principal (pocas páginas le dedican al Espanyol de Barcelona y menos páginas dedican a la crítica constructiva) hay mucho dinero que emana del club a la prensa y por eso la protección, poco hablarán de que el Barcelona salió a jugar de local con 5 defensas más una marca personal contra su acérrimo rival, con 3 centrales, 2 laterales y Gavi marcando personal a Bellingham es uno de los planteamientos más defensivos que se le ha visto al Barcelona, la apuesta casi le sale a Xavi, y aunque Xavi está utilizando algunos conceptos de Guardiola al meter a sus laterales al centro del campo y dejar que sus volantes vayan por la bandas cuando tienen posesión, fue demasiado “respetuoso” cuando el mismo Xavi dice cada que puede que prefiere perder jugando ofensivo. El segundo tema del cual no hablarán es del empuja-balones de Belleingham, puesto que “sólo” empujó un misil a más de 20 metros en su primer gol; eso sí, dirán que sigue teniendo suerte y le caen todos los balones, pero querido lector, cuando eso pasa cada partido ya no podemos hablar de suerte.
  7. Una cosa de la cual no hablará la prensa madridista. El partidazo de Gavi. En lo personal no hay un jugador en la actualidad que me cause más conflicto que Gavi, es un gran volante con demasiado recorrido, sacrificio, talento y multifuncional, pero tiene mucha suerte de jugar en un club grande ya que en mayor o menor medida este tipo de clubs cuentan con protección mediática y arbitral. Gavi es un jugador que debería ser amonestado por reiteración de faltas en cada partido y ser expulsado en muchos otros, es sorprendente ver la poca correlación entre faltas cometidas contra faltas marcadas y mucho más contra tarjetas recibidas, pero Xavi confió en que Gavi anularía a Bellingham y lo hizo y no es poca cosa, además sumó a la ofensiva de su equipo, para mi el jugador el partido sino es poque Jude al final lo decidió, Gavi es un futuro capitán del Barcelona si controla su carácter, me la juego a que sí.
  8. La directiva del Barcelona sigue en jaque. El caso Negreira seguirá dando de que hablar mucho tiempo, la deuda a corto plazo del club les va a obligar a activar otra palanca más o a pedir un crédito caro, el club sigue planeando vender patrimonio, los ingresos van a disminuir porque jugar en Montjuic con menos capacidad de asientos en lo que remodelan el Camp Nou, el cual a su vez, es a través de un financiamiento caro, La Liga puede abrir un expediente por cánticos racistas hacia Vinicius, los extraños movimientos financieros que rodean la incorporación de Joao Félix invitan a otra investigación de La Liga y la actuación de su portavoz Miquel Camps que propició que el presidente del Real Madrid no presenciara el partido en el estadio no debe dejar que la directiva duerma tranquila por las noches y eso sin contar cualquier aspecto deportivo.

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México paga, Argentina critica

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México paga, Argentina critica
El dilema entre la chequera de la Liga MX y la soberbia de la narrativa argentina. Foto: Qucho.com.mx / IA.

​El debate sobre la presencia de futbolistas y directores técnicos procedentes de Argentina en la Liga Mx suele avivarse cada vez que los micrófonos y las redes sociales cruzan fuego dialéctico entre ambos países.

Tras los constantes ataques, descalificaciones y recurrentes campañas desde ciertos sectores de la prensa y las aficiones albicelestes, donde con ligereza se tacha al aficionado mexicano de envidioso o acomplejado, la pregunta inevitable brota con fuerza: ¿Debería el balompié azteca cerrarles de una vez por todas las puertas?

​La narrativa instalada desde el Cono Sur suele pecar de una amnesia interesada. Se nos acusa de mirar con recelo su estilo, su famosa “garra” y su pasión desmedida, cuando la realidad del mercado cuenta una historia diametralmente opuesta.

Para el futbolista argentino, inmerso de forma crónica en un entorno de profunda precariedad económica, inflación galopante y ligas locales desfinanciadas, la Liga MX representa el “Sueño Dorado financiero”.

Aquí encuentran contratos millonarios, estabilidad y un poder adquisitivo que jamás podrían soñar en sus clubes de origen.

La paradoja es evidente y constante. Mientras públicamente se menosprecia el nivel competitivo del fútbol mexicano los despachos de los clubes más poderosos de Buenos Aires miran obsesivamente hacia México para pescar talento o repatriar ídolos a precio de saldo. Ejemplos sobran: desde los intentos de River Plate por seducir a figuras como Ángel Correa en Tigres apelando al romanticismo del “aguante”, pero retorciéndose a la hora de poner sobre la mesa una cláusula de rescisión que supera los 15 millones de dólares, hasta los viejos movimientos de Boca Juniors operando de la misma manera para arrebatarle piezas clave al América como en su día ocurrió con Darío “Pipa” Benedetto. Quieren la calidad y el dinero de México, pero desprecian la mano que les alimenta.

Ante este panorama, la tentación de cerrar la llave económica surge no desde el resentimiento, sino desde la dignidad deportiva y comercial.

Un par de torneos sin el flujo constante de futbolistas, técnicos y promotores argentinos serviría como un ejercicio revelador. Demostraría, sin lugar a dudas, que el verdadero motor de esta relación es puramente económico y que la supuesta superioridad moral futbolística se desvanece cuando se contrasta con la realidad financiera.

Sin embargo, el dilema para la Liga MX va más allá de un berrinche nacionalista. El problema de fondo no es el pasaporte del jugador que llega, sino la falta de proyecto y la comodidad de los directivos locales, quienes prefieren importar veteranos o apuestas seguras del sur antes de invertir con paciencia y rigor en la formación de la cantera mexicana.

​Cerrar las puertas por decreto quizás sea una medida drástica, pero el mensaje debe ser claro. La Liga MX sostiene con billetes verdes una industria que allá se desmorona; ya es hora de que se exija respeto para el producto mexicano y de que el talento local reciba el protagonismo que se le niega por culpa de una dependencia crónica del mercado exterior. ¿Quién terminaría envidiando a quién?La respuesta, con los números de la economía sobre la mesa, es tan clara como incómoda para quienes viven del discurso.


Sobre el autor

Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.

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El regreso a la realidad: la Liga MX nos llama

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El regreso a la realidad: la Liga MX nos llama
La Liga MX arranca este jueves con el partido de Necaxa vs Atlante. Foto: Qucho.com.mx / Sergio Enrique Hernández.

Se acabó el brillo del Mundial, las luminarias de las superestrellas globales se apagan y los reflectores regresan a nuestro fútbol azteca. Adiós a la expectativa de ver a Haaland o a la nostalgia de seguir los pasos de Messi y Cristiano; es momento de retomar nuestra “bendita” Liga MX, esa que no entiende de lógica, pero sí de una pasión incondicional que arranca este jueves.

Es momento de cambiar los estadios de clase mundial por el aire fresco del Estadio Victoria, el Estadio Akron o la imponente, aunque ahora compartida, casa del Coloso de Santa Úrsula.

Sin duda, la nota más romántica, y a la vez incierta, es el regreso del Atlante. Tras 12 años en el exilio de la división de plata, los Potros de Hierro vuelven al máximo circuito de la mano de Miguel “Piojo” Herrera.

Es una apuesta arriesgada y llena de morbo que pondrá a prueba si este Atlante llega para ser protagonista o solo espectador.

En Coapa, la presión no conoce vacaciones. El América entra al Apertura 2026 con un proyecto fresco comandado por Guillermo Almada, un estratega que sabe exprimir al máximo a sus planteles.

La “sed de revancha” es el motor azulcrema, especialmente tras un periodo de reconstrucción que ha sido frenado por el Mundial.

Con la mayoría de sus mundialistas reportando apenas días antes del debut, el equipo vuela bajo, pero con la obligación de demostrar que el cambio en el banquillo no es un simple parche, sino el inicio de una nueva era de dominio.

Por su parte, el Guadalajara parece haber entendido que la estabilidad es su mejor activo. Manteniendo la base del torneo anterior y sumando piezas interesantes como Jordan Carrillo y Kevin Castañeda, el Rebaño de Gabriel Milito busca consolidarse.

A diferencia de otros grandes que están en plena reestructuración, Chivas llega con la lección aprendida: en un torneo tan corto y volátil, tener un equipo que se conoce de memoria puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Finalmente, el Atlas de los nuevos dueños llega envuelto en una aureola de misterio y ambición. La directiva ha apostado fuerte, destacando la llegada del marroquí Ryan Mmaee, un delantero con cifras goleadoras imponentes en el fútbol de Chipre.

Los Zorros no quieren ser comparsa; bajo esta nueva administración, el equipo busca sacudirse la medianía con fichajes internacionales que prometen dar espectáculo. Habrá que ver si esta mezcla de talento extranjero y la mística rojinegra es suficiente para pelear los primeros puestos.

El torneo arranca. Quizás ya no tengamos el nivel de una final de Copa del Mundo, pero tenemos el Necaxa vs. Atlante, tenemos la incertidumbre del debut y la esperanza renovada de ver a nuestro equipo favorito levantar el trofeo en diciembre. Porque, al final, esta es nuestra realidad, y no la cambiaríamos por nada.


Sobre el autor

Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.

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México, ¿el mismo destino de siempre?

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​La Selección Mexicana terminó con su ciclo mundialista, que prometía una evolución, una reestructuración de fondo y un cambio de mentalidad.
El Tricolor se mantiene en tu techo de cristal de los Octavos de Final a pesar de un papel decoroso en fase de grupos. Foto: AP / Ricardo Mazalan.

La Selección Mexicana terminó con su ciclo mundialista, que prometía una evolución, una reestructuración de fondo y un cambio de mentalidad. Terminó exactamente donde los fantasmas del pasado se sienten más cómodos: en los Octavos de Final.

​Algunos se quedan con una “buena actuación” bajo el argumento de una fase de grupos decorosa. Sin embargo, en el análisis frío y honesto, lo que vimos fue la cruda repetición de un trauma cíclico. 

México compitió mientras el nivel de exigencia era controlado, pero en el instante en que el muro de la jerarquía se presentó, el equipo simplemente se desplomó. 

Fue el primer rival de peso real al que nos enfrentamos y, como tantas otras veces, el resultado fue la incapacidad de dar el paso adelante.

​La derrota no fue obra de la mala suerte, sino de una cadena de errores puntuales en momentos que definen carreras y proyectos.

En la portería, la seguridad se convirtió en duda. La responsabilidad del guardameta en las jugadas decisivas fue evidente; en el Mundial no hay margen para errores técnicos cuando se enfrenta a delanteros de élite.

​Edson Álvarez, como capitán y líder del mediocampo, se esperaba que fuera la brújula del equipo. En lugar de eso, su desempeño fue errático, carente de esa jerarquía necesaria para imponer condiciones frente a un rival superior.

Con ​Gilberto Mora, aunque el talento joven es necesario, la falta de experiencia le pasó factura. El escenario le quedó grande y, en la balanza final, su error en los momentos críticos pesó tanto que costó el segundo gol de los ingleses.

​Pero el golpe de gracia no vino solo desde el campo, sino desde el banquillo. Javier Aguirre, con una trayectoria que debería haberle dotado de un aprendizaje profundo, volvió a tropezar con su propia sombra.

​La decisión de retirar a Julián Quiñones, quien ofrecía desequilibrio y peligro constante, para dar entrada a Memo Martínez fue un movimiento que destruyó la estructura ofensiva del equipo justo cuando más necesitábamos presencia y peligro.

​Es imposible no sentir un deja vu doloroso. Es el mismo Aguirre que, en el 2002, en el partido ante Estados Unidos decidió sacar a Ramón Morales para meter al “Matador” Luis Hernández, desarticulando el funcionamiento que nos había llevado a soñar. 

Es el mismo Aguirre que en 2010 apostó por un Bofo Bautista sin ritmo, condenando al equipo a jugar con diez hombres ante Argentina. Parece que, para el “Vasco”, el aprendizaje es un concepto opcional. Los cambios no fueron solo errores tácticos; fueron una renuncia a la ambición, un mensaje de miedo enviado a sus propios jugadores.

​Más allá de los nombres y los partidos, lo preocupante es la complacencia. Celebramos la victoria contra rivales menores, pero olvidamos que la excelencia no se mide contra los que están por debajo, sino contra aquellos que nos obligan a ser mejores.

​México no perdió por azar; perdió porque sigue creyendo que el esfuerzo compensa la falta de estrategia y porque los líderes, tanto en el campo como en el banquillo, siguen tomando decisiones que pertenecen a otra época. Mientras sigamos confundiendo la “buena disposición” con la competitividad real, los Octavos de Final seguirán siendo nuestro techo de cristal, y el Mundial, nuestra eterna deuda pendiente.


Sobre el autor

Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.

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¿Y si sí? El sueño mexicano que desafía la historia

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¿y si, sí? México vs Inglaterra
El partido México vs Inglaterra se jugará este domingo, a las 18:00 horas. Foto: Especial.

Lo de México contra Ecuador fue mágico. Desde que tengo uso de razón viendo futbol, es, quizás, la mejor actuación de mi selección en un partido mundialista.

Una gesta que nos eleva a los niveles más altos de entusiasmo, positivismo y fervor nacional.

Cada hombre elegido por Javier Aguirre para saltar al campo ha cumplido satisfactoriamente su misión. Aunque algunos nos quedamos con ganas de ver a Armando “La Hormiga” González, seguramente llegará su oportunidad.

Por su parte, Julián Quiñones se ha consolidado como el mejor futbolista de la convocatoria, cumpliendo con creces la expectativa tras su gran campaña en el futbol árabe.

Mención aparte merece Gilberto Mora: de ser una futura promesa, ha pasado en solo unos partidos a convertirse en una auténtica realidad y con apenas 17 años, es evidente que pronto lo veremos en el futbol europeo, tan pronto alcance la mayoría de edad.

Asimismo, Raúl Rangel ha sido una auténtica barrera en la portería durante todo el torneo; ningún arquero tricolor ha logrado lo que él en una Copa del Mundo. Su récord de imbatibilidad será histórico, y su gesto de compañerismo con Guillermo Ochoa ya ocupa un lugar especial en el corazón de la afición.

Ahora, el reto luce más complicado en el papel. Inglaterra, tras una gran Eurocopa hace dos años y una eliminatoria dominante, se presenta como un rival de cuidado.
Aunque sufrieron frente al Congo, serán una amenaza mayor a todo lo que México ha enfrentado hasta ahora.

Este domingo tenemos una cita con la historia. Para muchos, los recuerdos de la infancia están marcados por las dolorosas derrotas del Tri en mundiales; sin embargo, estos podrían ser eclipsados por un triunfo épico ante los ingleses.

Ellos no guardan precisamente los mejores recuerdos de la cancha del Estadio Azteca. Aunque cambien el nombre del recinto, para Inglaterra sigue siendo el escenario donde derramaron lágrimas hace 40 años, un episodio que bien podría repetirse este domingo.

La ilusión colectiva se resume en la pregunta que todos los mexicanos nos hacemos al cerrar los ojos y soñar: ¿Y si sí?

Dios quiera que sí.


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Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.

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