Opinión
La conformación de la Liguilla concluye con cruces y equipos familiares
Tres de los cuatro partidos que conforman los cuartos de final de la Liga BBVA MX Femenil son encuentros con historia y de significativa competitividad.
Tres de los cuatro partidos que conforman los cuartos de final de la Liga BBVA MX Femenil son encuentros con historia y de significativa competitividad. Se trata de los juegos entre las futbolistas del América y las del Pachuca, y los encuentros Rayadas vs Xolos y Chivas vs Toluca. El cuarto cruce es entre Tigres y Pumas, que no se habían topado en liguillas anteriores.
Estos primeros juegos de la fase final del torneo se darán el jueves 09 de noviembre, viernes 10, domingo 12 y lunes 13 de noviembre. La mayoría sucederán en la noche.
También tenemos que Tigres y América han participado en las 11 liguillas que se han vivido en lo que va de historia de la liga. En tanto, Rayadas se ha perdido una liguilla, y Chivas y Pachuca dos. Los equipos de Xolos, Toluca y Pumas han participado cinco veces en la fase final por el campeonato.
Aunque cada torneo, sobre todo los primeros cinco equipos nombrados, registren incorporaciones interesantes y potentes en la plantilla, que den un toque distinto al espectáculo u otorguen ese atractivo por ver cómo funcionarán en la cancha, me pregunto si en algún momento, a corto o mediano plazo, atestiguaremos que otros equipos den el paso (o los pasos) definitivo (s) a ser protagonistas de la liga y modifiquen cómo se han venido dando las cosas. Esto podría sumar a incrementar el nivel de la liga, que es algo deseable también para, a nivel selección nacional, ser competitivas ante equipos de países líderes.
De regreso al hecho de los cruces familiares en el presente torneo, para comenzar, las actuales campeonas, las águilas del América, disputaron la final del torneo anterior, el Clausura 2023, ante Pachuca. Ya antes se habían enfrentado entre sí, en últimas instancias: en las semifinales del Apertura 2018, en que ganaron las americanistas con un solo gol; y en el Clausura 2022, cuando en cuartos de final Pachuca venció 4-2 en el marcador global.
Cuestión curiosa, un año después el marcador se tornó al revés, pero en los partidos finales: el América anotó cuatro goles, por dos del Pachuca, para quitarles el tan ansiado primer campeonato a las Tuzas.
Luego tenemos que Rayadas y Xolos se han cruzado en liguilla tres de las cinco veces que el equipo de Tijuana ha accedido a la llamada “Fiesta grande”. En todas las ocasiones, el equipo de Monterrey ganó y pasó a la siguiente fase (AP21, 2-2, avanzó Rayadas por mejor posición en la tabla; CL22, 3-1; CL23, 6-3).
Por su parte, Chivas y Toluca se han enfrentado una vez en liguilla. Fue en el torneo Clausura 2021, y ganaron las rojiblancas, con marcadores 0-1 y 3-0; global contundente, y sin goles recibidos. Esa vez Chivas llegó a la final, sin embargo, Tigres se quedó con el campeonato.
Por los resultados en las 17 jornadas, estadísticas y regularidad, podría afirmarse que los equipos que estarán en la semifinal son América, Rayadas, Chivas y Tigres, sin embargo, la liga nos ha enseñado que puede haber sorpresas. Hay mayor equilibrio o balanzas ligeramente inclinadas hacia un lado, en el caso de los partidos América vs Pachuca y Rayadas vs Xolos, sin embargo, en los otros dos enfrentamientos casi está dado el resultado.
En el caso de Chivas, es el segundo lugar en mejor defensiva, al recibir solo 11 goles, y la tercera mejor ofensiva, con 43 anotaciones. Mientras que Toluca está en los puestos séptimo y octavo, respectivamente, con 26 goles en contra y 28 a favor. Es una muestra de lo que han hecho ambos equipos en el torneo actual.
Y aunque Pumas logró saltarse la estadística y pasar a cuartos de final, ante Juárez, se torna complicado que triunfe por encima de Tigres. Esa sería una sorpresa, para la historia. En ese encuentro contra el equipo fronterizo en Chihuahua, la escuadra universitaria se superó a sí misma, pues no había registrado victorias en los partidos de visitante (seis derrotas y dos empates). En un mal día para las Bravas de Juárez, Pumas se impuso 0-2, para obtener el último boleto a la fase final, al quedar en octavo lugar de la tabla de puntos.
Algunos datos para pronosticar que Tigres llegue a la semifinal son: terminó como líder de la tabla de puntos, y es el primer lugar en defensiva (11 goles en contra) y segundo en ofensiva (51 goles a favor, ante los 65 del América). Es el equipo con mayor experiencia en liguillas y cantidad de títulos. Cada torneo, desde la existencia de la liga, ha estado en la Fiesta grande.
En total ha disputado siete finales, de 11 posibles, con el logro de cuatro títulos de liga y un título de Campeona de Campeonas. En ninguna ocasión ha faltado a los partidos de semifinal, pues siempre ha vencido en los juegos de cuartos de final.
Aunque algunos de los duelos, como decíamos, suenen familiares, se sabe que cada liguilla y cada partido tiene su sabor y su historia, por, entre otras cosas, las modificaciones en las conformaciones de los planteles y la madurez y recursos que han adquirido las jugadoras. De cualquier manera, es atractivo atestiguar cómo cada equipo resolverá las situaciones que se presenten en la cancha y de qué manera ganan. Que sea buen espectáculo y cierre de torneo.
Sobre la autora
Miriam Padilla nació en la tierra de la torta ahogada y se sabe una apasionada del futbol. Estudió Periodismo en la Universidad de Guadalajara y la maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura del ITESO. Ha dedicado su tiempo y energía a espacios como el periódico El Informador, a blogs deportivos independientes, y al activismo y la construcción con mujeres, desde el colectivo ciclista Femibici.
Opinión
México paga, Argentina critica
El debate sobre la presencia de futbolistas y directores técnicos procedentes de Argentina en la Liga Mx suele avivarse cada vez que los micrófonos y las redes sociales cruzan fuego dialéctico entre ambos países.
Tras los constantes ataques, descalificaciones y recurrentes campañas desde ciertos sectores de la prensa y las aficiones albicelestes, donde con ligereza se tacha al aficionado mexicano de envidioso o acomplejado, la pregunta inevitable brota con fuerza: ¿Debería el balompié azteca cerrarles de una vez por todas las puertas?
La narrativa instalada desde el Cono Sur suele pecar de una amnesia interesada. Se nos acusa de mirar con recelo su estilo, su famosa “garra” y su pasión desmedida, cuando la realidad del mercado cuenta una historia diametralmente opuesta.
Para el futbolista argentino, inmerso de forma crónica en un entorno de profunda precariedad económica, inflación galopante y ligas locales desfinanciadas, la Liga MX representa el “Sueño Dorado financiero”.
Aquí encuentran contratos millonarios, estabilidad y un poder adquisitivo que jamás podrían soñar en sus clubes de origen.
La paradoja es evidente y constante. Mientras públicamente se menosprecia el nivel competitivo del fútbol mexicano los despachos de los clubes más poderosos de Buenos Aires miran obsesivamente hacia México para pescar talento o repatriar ídolos a precio de saldo. Ejemplos sobran: desde los intentos de River Plate por seducir a figuras como Ángel Correa en Tigres apelando al romanticismo del “aguante”, pero retorciéndose a la hora de poner sobre la mesa una cláusula de rescisión que supera los 15 millones de dólares, hasta los viejos movimientos de Boca Juniors operando de la misma manera para arrebatarle piezas clave al América como en su día ocurrió con Darío “Pipa” Benedetto. Quieren la calidad y el dinero de México, pero desprecian la mano que les alimenta.
Ante este panorama, la tentación de cerrar la llave económica surge no desde el resentimiento, sino desde la dignidad deportiva y comercial.
Un par de torneos sin el flujo constante de futbolistas, técnicos y promotores argentinos serviría como un ejercicio revelador. Demostraría, sin lugar a dudas, que el verdadero motor de esta relación es puramente económico y que la supuesta superioridad moral futbolística se desvanece cuando se contrasta con la realidad financiera.
Sin embargo, el dilema para la Liga MX va más allá de un berrinche nacionalista. El problema de fondo no es el pasaporte del jugador que llega, sino la falta de proyecto y la comodidad de los directivos locales, quienes prefieren importar veteranos o apuestas seguras del sur antes de invertir con paciencia y rigor en la formación de la cantera mexicana.
Cerrar las puertas por decreto quizás sea una medida drástica, pero el mensaje debe ser claro. La Liga MX sostiene con billetes verdes una industria que allá se desmorona; ya es hora de que se exija respeto para el producto mexicano y de que el talento local reciba el protagonismo que se le niega por culpa de una dependencia crónica del mercado exterior. ¿Quién terminaría envidiando a quién?La respuesta, con los números de la economía sobre la mesa, es tan clara como incómoda para quienes viven del discurso.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
El regreso a la realidad: la Liga MX nos llama
Se acabó el brillo del Mundial, las luminarias de las superestrellas globales se apagan y los reflectores regresan a nuestro fútbol azteca. Adiós a la expectativa de ver a Haaland o a la nostalgia de seguir los pasos de Messi y Cristiano; es momento de retomar nuestra “bendita” Liga MX, esa que no entiende de lógica, pero sí de una pasión incondicional que arranca este jueves.
Es momento de cambiar los estadios de clase mundial por el aire fresco del Estadio Victoria, el Estadio Akron o la imponente, aunque ahora compartida, casa del Coloso de Santa Úrsula.
Sin duda, la nota más romántica, y a la vez incierta, es el regreso del Atlante. Tras 12 años en el exilio de la división de plata, los Potros de Hierro vuelven al máximo circuito de la mano de Miguel “Piojo” Herrera.
Es una apuesta arriesgada y llena de morbo que pondrá a prueba si este Atlante llega para ser protagonista o solo espectador.
En Coapa, la presión no conoce vacaciones. El América entra al Apertura 2026 con un proyecto fresco comandado por Guillermo Almada, un estratega que sabe exprimir al máximo a sus planteles.
La “sed de revancha” es el motor azulcrema, especialmente tras un periodo de reconstrucción que ha sido frenado por el Mundial.
Con la mayoría de sus mundialistas reportando apenas días antes del debut, el equipo vuela bajo, pero con la obligación de demostrar que el cambio en el banquillo no es un simple parche, sino el inicio de una nueva era de dominio.
Por su parte, el Guadalajara parece haber entendido que la estabilidad es su mejor activo. Manteniendo la base del torneo anterior y sumando piezas interesantes como Jordan Carrillo y Kevin Castañeda, el Rebaño de Gabriel Milito busca consolidarse.
A diferencia de otros grandes que están en plena reestructuración, Chivas llega con la lección aprendida: en un torneo tan corto y volátil, tener un equipo que se conoce de memoria puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Finalmente, el Atlas de los nuevos dueños llega envuelto en una aureola de misterio y ambición. La directiva ha apostado fuerte, destacando la llegada del marroquí Ryan Mmaee, un delantero con cifras goleadoras imponentes en el fútbol de Chipre.
Los Zorros no quieren ser comparsa; bajo esta nueva administración, el equipo busca sacudirse la medianía con fichajes internacionales que prometen dar espectáculo. Habrá que ver si esta mezcla de talento extranjero y la mística rojinegra es suficiente para pelear los primeros puestos.
El torneo arranca. Quizás ya no tengamos el nivel de una final de Copa del Mundo, pero tenemos el Necaxa vs. Atlante, tenemos la incertidumbre del debut y la esperanza renovada de ver a nuestro equipo favorito levantar el trofeo en diciembre. Porque, al final, esta es nuestra realidad, y no la cambiaríamos por nada.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
México, ¿el mismo destino de siempre?
La Selección Mexicana terminó con su ciclo mundialista, que prometía una evolución, una reestructuración de fondo y un cambio de mentalidad. Terminó exactamente donde los fantasmas del pasado se sienten más cómodos: en los Octavos de Final.
Algunos se quedan con una “buena actuación” bajo el argumento de una fase de grupos decorosa. Sin embargo, en el análisis frío y honesto, lo que vimos fue la cruda repetición de un trauma cíclico.
México compitió mientras el nivel de exigencia era controlado, pero en el instante en que el muro de la jerarquía se presentó, el equipo simplemente se desplomó.
Fue el primer rival de peso real al que nos enfrentamos y, como tantas otras veces, el resultado fue la incapacidad de dar el paso adelante.
La derrota no fue obra de la mala suerte, sino de una cadena de errores puntuales en momentos que definen carreras y proyectos.
En la portería, la seguridad se convirtió en duda. La responsabilidad del guardameta en las jugadas decisivas fue evidente; en el Mundial no hay margen para errores técnicos cuando se enfrenta a delanteros de élite.
Edson Álvarez, como capitán y líder del mediocampo, se esperaba que fuera la brújula del equipo. En lugar de eso, su desempeño fue errático, carente de esa jerarquía necesaria para imponer condiciones frente a un rival superior.
Con Gilberto Mora, aunque el talento joven es necesario, la falta de experiencia le pasó factura. El escenario le quedó grande y, en la balanza final, su error en los momentos críticos pesó tanto que costó el segundo gol de los ingleses.
Pero el golpe de gracia no vino solo desde el campo, sino desde el banquillo. Javier Aguirre, con una trayectoria que debería haberle dotado de un aprendizaje profundo, volvió a tropezar con su propia sombra.
La decisión de retirar a Julián Quiñones, quien ofrecía desequilibrio y peligro constante, para dar entrada a Memo Martínez fue un movimiento que destruyó la estructura ofensiva del equipo justo cuando más necesitábamos presencia y peligro.
Es imposible no sentir un deja vu doloroso. Es el mismo Aguirre que, en el 2002, en el partido ante Estados Unidos decidió sacar a Ramón Morales para meter al “Matador” Luis Hernández, desarticulando el funcionamiento que nos había llevado a soñar.
Es el mismo Aguirre que en 2010 apostó por un Bofo Bautista sin ritmo, condenando al equipo a jugar con diez hombres ante Argentina. Parece que, para el “Vasco”, el aprendizaje es un concepto opcional. Los cambios no fueron solo errores tácticos; fueron una renuncia a la ambición, un mensaje de miedo enviado a sus propios jugadores.
Más allá de los nombres y los partidos, lo preocupante es la complacencia. Celebramos la victoria contra rivales menores, pero olvidamos que la excelencia no se mide contra los que están por debajo, sino contra aquellos que nos obligan a ser mejores.
México no perdió por azar; perdió porque sigue creyendo que el esfuerzo compensa la falta de estrategia y porque los líderes, tanto en el campo como en el banquillo, siguen tomando decisiones que pertenecen a otra época. Mientras sigamos confundiendo la “buena disposición” con la competitividad real, los Octavos de Final seguirán siendo nuestro techo de cristal, y el Mundial, nuestra eterna deuda pendiente.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
¿Y si sí? El sueño mexicano que desafía la historia
Lo de México contra Ecuador fue mágico. Desde que tengo uso de razón viendo futbol, es, quizás, la mejor actuación de mi selección en un partido mundialista.
Una gesta que nos eleva a los niveles más altos de entusiasmo, positivismo y fervor nacional.
Cada hombre elegido por Javier Aguirre para saltar al campo ha cumplido satisfactoriamente su misión. Aunque algunos nos quedamos con ganas de ver a Armando “La Hormiga” González, seguramente llegará su oportunidad.
Por su parte, Julián Quiñones se ha consolidado como el mejor futbolista de la convocatoria, cumpliendo con creces la expectativa tras su gran campaña en el futbol árabe.
Mención aparte merece Gilberto Mora: de ser una futura promesa, ha pasado en solo unos partidos a convertirse en una auténtica realidad y con apenas 17 años, es evidente que pronto lo veremos en el futbol europeo, tan pronto alcance la mayoría de edad.
Asimismo, Raúl Rangel ha sido una auténtica barrera en la portería durante todo el torneo; ningún arquero tricolor ha logrado lo que él en una Copa del Mundo. Su récord de imbatibilidad será histórico, y su gesto de compañerismo con Guillermo Ochoa ya ocupa un lugar especial en el corazón de la afición.
Ahora, el reto luce más complicado en el papel. Inglaterra, tras una gran Eurocopa hace dos años y una eliminatoria dominante, se presenta como un rival de cuidado.
Aunque sufrieron frente al Congo, serán una amenaza mayor a todo lo que México ha enfrentado hasta ahora.
Este domingo tenemos una cita con la historia. Para muchos, los recuerdos de la infancia están marcados por las dolorosas derrotas del Tri en mundiales; sin embargo, estos podrían ser eclipsados por un triunfo épico ante los ingleses.
Ellos no guardan precisamente los mejores recuerdos de la cancha del Estadio Azteca. Aunque cambien el nombre del recinto, para Inglaterra sigue siendo el escenario donde derramaron lágrimas hace 40 años, un episodio que bien podría repetirse este domingo.
La ilusión colectiva se resume en la pregunta que todos los mexicanos nos hacemos al cerrar los ojos y soñar: ¿Y si sí?
Dios quiera que sí.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
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