Opinión
Juárez compite por el último pase a Liguilla y México por el oro
Juárez y Pumas coinciden y se juegan la oportunidad de avanzar hacia el campeonato
Da la casualidad de que, en el último encuentro de la fase regular, Juárez y Pumas coinciden y se juegan la oportunidad de avanzar hacia el campeonato. Si pierde Juárez, Pumas clasifica, y si no, Juárez lo hace. Esto le suma sabor a la jornada 17 de la liga y pone los reflectores, o atención, a ese partido. Ambos equipos disputan el último boleto a la liguilla, una en la que las americanistas son fuertes candidatas a bicampeonar.
Las jugadoras de Pumas son las que viajarán, pues el juego se disputará en el Estadio Olímpico Benito Juárez, que alberga los partidos de local de las Bravas de Juárez. El encuentro será a las 21:10 horas, el viernes 03 de noviembre.
Por lo que señala la estadística, Pumas necesitará superarse a sí mismo, pues este torneo aún no ha ganado en sus partidos de visitante: registra seis derrotas y dos empates. En tanto, en los partidos en casa, Juárez tuvo cuatro triunfos, tres empates y una derrota; dos de esas victorias fueron ante rivales complicados, como Cruz Azul y León, con marcador 1-0.
Podría decirse que Juárez es fuerte en su estadio, pues el torneo anterior tuvo cinco victorias, dos empates y una derrota. Las Bravas necesitan ganar o empatar el partido, para acceder a la liguilla. Veremos cómo manejan el juego y la mentalidad, para dar el último paso y el decisivo.
Sumado a lo anterior, está el factor afición. Las personas aficionadas de las Bravas de Juárez se hacen notar en el apoyo a su equipo, con porras que perduran, así estén en contra el marcador y el cronómetro. La base de asistentes ha crecido y se ha fortalecido; se aplauden iniciativas del club, para sumar personas en las gradas, como el “Ride bravo” de 10 pesos, con tres rutas, y un traslado gratuito que va de la presidencia al estadio, y viceversa.
De regreso al contexto por este último pase a la Fiesta grande, Cruz Azul, Querétaro, León y Pumas, que no han estado en liguilla recientemente, mostraron argumentos durante el torneo, para clasificar a la llamada Fiesta grande, sin embargo, las jugadoras universitarias son las que tienen la oportunidad de acceder a la fase final, por mayores méritos.
Los 18 equipos que conforman la Liga BBVA MX Femenil están llamados a sumar 30 puntos para clasificar a la fase final. Si no logran reunirlos en las 17 fechas de partidos, el siguiente criterio de clasificación es quedar dentro de los ocho primeros lugares de la tabla de puntos.
Este torneo Apertura 2023 los equipos de América, Tigres, Guadalajara, Rayadas y Tijuana sumaron más de 30 puntos, mientras que Pachuca y Toluca se quedaron con 27, mas ya no hay nadie que pueda rebasarles, por lo que tienen su pase.
Luego están Juárez y Pumas, con 26 y 23 puntos cada uno. En este caso la diferencia de goles puede ser un criterio para aplicar, pues si gana Pumas va a empatar en puntos a Juárez y ese +8 que tiene en cuanto la diferencia de goles a favor-por goles en contra, versus el +7 de Juárez, podría ser definitorio para el pase a liguilla. Fue significativo entonces que las universitarias golearan 4-1 a Atlético de San Luis en la jornada 16.
Si Pumas clasifica, romperá la racha de dos torneos sin participar en la fase final del torneo, mientras que, para Juárez, ganar su pase significa una segunda vez consecutiva de liguilla.
Lo de Juárez es digno de mención, porque a pesar de que este torneo se fueron jugadoras importantes y también marchó la directora técnica que impulsó que el equipo dejara el último o últimos dos lugares de la tabla, para venir a disputar una liguilla, el proyecto se sostuvo, sumó talento y ambición en la dirección técnica y plantel, y supo acceder y mantenerse en los ocho primeros lugares.
Entre las jugadoras que podrían ser determinantes en la concreción de goles están Jasmine Casarez, Yuki Watari o Prisca Chilufya, ya que han sido las máximas anotadoras de Juárez, al sumar ocho, siete y cuatro goles, respectivamente, en lo que va de torneo. Habrá que ver si Casarez juega, pues el 21 de octubre se anunció su baja en Selección, por lesión, en el contexto de la participación de las futbolistas mexicanas en los Juegos Panamericanos.
Las que tampoco podrían aparecer en la convocatoria, al participar con las selecciones nacionales de Ghana y Tanzania en la Fecha FIFA, son la mediocampista Grace Asantewaa y la defensa Julitha Singano, quien anotó el valioso gol del triunfo 1-0 contra Xolos, en la jornada 16, que las consolidó en la competencia por el último boleto de clasificación a liguilla.
Por su parte, Pumas tiene a la máxima goleadora de la liga, Desireé Monsiváis, también actual goleadora del equipo, con ocho goles; a Aerial Chavarin, que ha marcado seis tantos, y a Stephanie Ribeiro, con cinco dianas, como las que más han aportado anotaciones este Apertura 2023.
Como añadido, hay que decir que también este viernes habrá otro par de partidos atractivos. Lo son porque se juegan entre los equipos más fuertes o regulares de la liga, e incluso por una rivalidad con historia que se ha forjado. Se trata de los encuentros entre Chivas y Pachuca y Rayadas y América. El primero se jugará en el estadio Akron, a las 19:00 horas, y el segundo en el Estadio BBVA, a las 21:00 horas. Transmiten Fox Sports y TUDN (a través de la aplicación VIX+), respectivamente. Depende de lo que pase en los partidos de esta última jornada, los cruces de equipos en liguilla aún pueden cambiar.
México va por el oro
Le Selección de México femenil ganó 2-0 a su similar de Argentina, en lo que es su cuarto partido, y cuarta victoria, en los Juegos Panamericanos Santiago 2023. Con ello lograron el pase a la fase final, por la medalla de oro, ante Chile.
El juego definitorio será el próximo viernes, a las 17:00 horas, y lo transmitirá Panam Sports en su página web y aplicación. Ojalá próximamente veamos a una selección con más conexión en el último tercio, que no dependa mayormente de individualidades para abrir el marcador o resolver un partido. Es cuestión de tiempo, proceso, de que tengan más oportunidades de jugar juntas. En el encuentro del martes, Lizbeth Ovalle marcó la diferencia con su doblete (32’, 89’).
En sí, la Selección mexicana femenil ya se superó a sí misma, pues en los juegos anteriores, de Lima 2019, quedaron en quinto lugar. Esta vez ya tienen asegurada la medalla de plata, sin embargo, por las declaraciones del director técnico Pedro López y de algunas jugadoras como la misma Ovalle y la capitana María Sánchez, el objetivo está claro: van por el oro. Tienen argumentos y contexto para conseguirlo, solo es que desplieguen lo que saben hacer, y que sume su hambre de ganar.
Sobre la autora
Miriam Padilla nació en la tierra de la torta ahogada y se sabe una apasionada del futbol. Estudió Periodismo en la Universidad de Guadalajara y la maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura del ITESO. Ha dedicado su tiempo y energía a espacios como el periódico El Informador, a blogs deportivos independientes, y al activismo y la construcción con mujeres, desde el colectivo ciclista Femibici.
Opinión
La Liga MX flaquea (otra vez) en la Leagues Cup
Cada temporada, el inicio de la Leagues Cup nos sacude con la misma ilusión y, casi de manera irremediable, desemboca en la misma frustración colectiva para el fútbol mexicano.
A medida que el torneo avanza y nos acercamos a la recta final de su primera fase, los equipos de la Major League Soccer (MLS) vuelven a inclinar la balanza a su favor, acumulando triunfos clave y dejando en evidencia que, para los clubes de la Liga MX, competir en el país vecino del norte es mucho más que un simple partido de fútbol: es un laberinto logístico y deportivo del que parecen no saber cómo salir.
Reducir el dominio de la MLS en este certamen a una cuestión de falta de calidad técnica sería un análisis superficial e injusto. Si bien el crecimiento de la liga estadounidense es innegable —con una infraestructura envidiable, estadios llenos y planteles cada vez más competitivos—, el factor geográfico y organizativo juega un papel lapidario.
Los equipos mexicanos cargan con el desgaste de una mudanza constante. Mientras los conjuntos de la MLS duermen en sus camas, entrenan en sus instalaciones habituales y se benefician del apoyo incondicional de jugar como locales, los representantes de la Liga MX se convierten en feriantes del balón: vuelos interminables, cambios de horario, hoteles impersonales y canchas con superficies sintéticas a las que no siempre se adaptan.
Como bien lo han señalado diversos estrategas, el torneo se convierte en una auténtica “carnicería física” para el futbolista debido al trajín de los traslados. Pretender que compitan al ciento por ciento de su capacidad bajo ese ritmo es ignorar la fisiología humana más básica.
Otro de los puntos de quiebre en la recta final de la fase inicial es el momento físico y emocional en el que ambos torneos se encuentran. La MLS está en pleno corazón de su temporada, con un ritmo competitivo feroz, una maquinaria aceitada y planteles diseñados específicamente bajo el tope salarial y las reglas de su propio ecosistema.
Por el contrario, la Liga MX suele arrancar su participación con el torneo doméstico recién comenzado. En el momento en que se definen los boletos a la fase de eliminación directa, los altibajos tácticos y la falta de rodaje colectivo de los equipos mexicanos se pagan caros.
A esto se suma un reglamento que no perdona: la prohibición del empate y la resolución exprés en tanda de penales han demostrado premiar la resiliencia y el conocimiento milimétrico de las condiciones de localía que manejan los clubes norteamericanos.
La Liga MX sigue viviendo de los destellos individuales de sus figuras y del peso histórico de sus instituciones, pero el fútbol moderno se alimenta de planeación, logística y equidad de condiciones.
Si el torneo binacional pretende ser una verdadera fiesta de integración y competencia regional, las reglas del juego tendrán que revisarse y el reparto de la localía deberá equilibrarse de forma real.
Hasta que eso ocurra, los equipos mexicanos seguirán chocando contra el mismo muro invisible en la recta final de la primera fase. La Leagues Cup, más que una oportunidad de revancha, se ha convertido en un espejo incómodo que le recuerda al balompié azteca que la chequera, la comodidad logística y la planeación institucional de la MLS ya no están un paso atrás, sino que le han tomado ventaja de manera implacable.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
El descaro de colgarse medallas ajenas
Hay gestos que retratan de cuerpo entero la miseria institucional del deporte mexicano. El histórico y titánico tercer lugar de Isaac del Toro en el Tour de Francia no es solo una gesta sin precedentes para el ciclismo nacional; es, sobre todo, una cachetada con guante blanco a la desidia gubernamental.
Sin embargo, fiel a la más rancia escuela del oportunismo político, la maquinaria de la llamada Cuarta Transformación (4T) no tardó en activar su aparato de relaciones públicas para intentar capitalizar un éxito en el que jamás creyeron, ni mucho menos invirtieron.
La más reciente y bochornosa muestra de ello provino de las redes sociales del director de la CONADE, Rommel Pacheco. Con la ligereza de quien presume un logro propio, el ex clavadista se apresuró a publicar un mensaje triunfalista acompañado de una fotografía junto al ciclista, intentando vender la narrativa de un Estado benefactor que cobija a sus talentos.
Durante la etapa formativa y los años más oscuros y tortuosos de preparación para Isaac del Toro, la CONADE brilló por su absoluta y cruel ausencia.
Como bien lo denunció en su momento, con indignación, el padre del atleta, José del Toro, el camino de “El Torito” se pavimentó a base de sacrificios familiares, de tocar puertas infinitas y de cubrir de su propio bolsillo inscripciones, viáticos y pasajes.
Para el aparato oficial, el hoy héroe nacional era invisible. La única “ayuda” gubernamental que la familia recordaba tras múltiples ruegos fue una miseria inferior a los 2,000 pesos; una limosna institucional que retrata la humillación a la que se somete sistemáticamente a los deportistas de alto rendimiento en México.
Lo ocurrido con Rommel Pacheco y la 4T no es un hecho aislado, sino la repetición sistemática de una fórmula propagandística: abandonar en el calvario presupuestal al atleta y aparecerse puntualmente con la chequera de los aplausos y los reflectores cuando la gloria ya fue conquistada con esfuerzo privado.
Pretender colgarse la medalla de bronce del Tour de Francia, un logro forjado en las exigentes rutas europeas, gracias al talento innato del ciclista y al soporte de estructuras internacionales, es una falta de respeto a la inteligencia de los mexicanos.
Es muy cómodo tomarse la foto con el deportista consagrado, sonreír para la posteridad y colgarse medallas ajenas, cuando la realidad en las instalaciones y federaciones sigue siendo el desamparo para cientos de niñas, niños y jóvenes que hoy sueñan con emular a Del Toro sin un centavo de respaldo real.
El histórico podio de Isaac del Toro en el Tour de Francia nos pertenece a todos, sí, pero de una forma muy particular: pertenece a su familia, a su disciplina y a su férrea voluntad.
No le pertenece a la CONADE ni a la narrativa oficialista que hoy intenta subirse de última hora a la bicicleta del triunfo.
Menos demagogia en las plataformas digitales, menos fotos oportunistas y mucha más vergüenza institucional.
Si Rommel Pacheco y la 4T realmente quisieran honrar el éxito de “El Torito”, lo congruente sería dejar de parasitar los triunfos ajenos y garantizar, de una vez por todas, presupuestos dignos para que ningún otro talento mexicano tenga que mendigar apoyos para triunfar en el mundo.
Ahora viene el proceso rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y ahí se verá el apoyo real de la CONADE y de Pacheco para Del Toro.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
México paga, Argentina critica
El debate sobre la presencia de futbolistas y directores técnicos procedentes de Argentina en la Liga Mx suele avivarse cada vez que los micrófonos y las redes sociales cruzan fuego dialéctico entre ambos países.
Tras los constantes ataques, descalificaciones y recurrentes campañas desde ciertos sectores de la prensa y las aficiones albicelestes, donde con ligereza se tacha al aficionado mexicano de envidioso o acomplejado, la pregunta inevitable brota con fuerza: ¿Debería el balompié azteca cerrarles de una vez por todas las puertas?
La narrativa instalada desde el Cono Sur suele pecar de una amnesia interesada. Se nos acusa de mirar con recelo su estilo, su famosa “garra” y su pasión desmedida, cuando la realidad del mercado cuenta una historia diametralmente opuesta.
Para el futbolista argentino, inmerso de forma crónica en un entorno de profunda precariedad económica, inflación galopante y ligas locales desfinanciadas, la Liga MX representa el “Sueño Dorado financiero”.
Aquí encuentran contratos millonarios, estabilidad y un poder adquisitivo que jamás podrían soñar en sus clubes de origen.
La paradoja es evidente y constante. Mientras públicamente se menosprecia el nivel competitivo del fútbol mexicano los despachos de los clubes más poderosos de Buenos Aires miran obsesivamente hacia México para pescar talento o repatriar ídolos a precio de saldo. Ejemplos sobran: desde los intentos de River Plate por seducir a figuras como Ángel Correa en Tigres apelando al romanticismo del “aguante”, pero retorciéndose a la hora de poner sobre la mesa una cláusula de rescisión que supera los 15 millones de dólares, hasta los viejos movimientos de Boca Juniors operando de la misma manera para arrebatarle piezas clave al América como en su día ocurrió con Darío “Pipa” Benedetto. Quieren la calidad y el dinero de México, pero desprecian la mano que les alimenta.
Ante este panorama, la tentación de cerrar la llave económica surge no desde el resentimiento, sino desde la dignidad deportiva y comercial.
Un par de torneos sin el flujo constante de futbolistas, técnicos y promotores argentinos serviría como un ejercicio revelador. Demostraría, sin lugar a dudas, que el verdadero motor de esta relación es puramente económico y que la supuesta superioridad moral futbolística se desvanece cuando se contrasta con la realidad financiera.
Sin embargo, el dilema para la Liga MX va más allá de un berrinche nacionalista. El problema de fondo no es el pasaporte del jugador que llega, sino la falta de proyecto y la comodidad de los directivos locales, quienes prefieren importar veteranos o apuestas seguras del sur antes de invertir con paciencia y rigor en la formación de la cantera mexicana.
Cerrar las puertas por decreto quizás sea una medida drástica, pero el mensaje debe ser claro. La Liga MX sostiene con billetes verdes una industria que allá se desmorona; ya es hora de que se exija respeto para el producto mexicano y de que el talento local reciba el protagonismo que se le niega por culpa de una dependencia crónica del mercado exterior. ¿Quién terminaría envidiando a quién?La respuesta, con los números de la economía sobre la mesa, es tan clara como incómoda para quienes viven del discurso.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
El regreso a la realidad: la Liga MX nos llama
Se acabó el brillo del Mundial, las luminarias de las superestrellas globales se apagan y los reflectores regresan a nuestro fútbol azteca. Adiós a la expectativa de ver a Haaland o a la nostalgia de seguir los pasos de Messi y Cristiano; es momento de retomar nuestra “bendita” Liga MX, esa que no entiende de lógica, pero sí de una pasión incondicional que arranca este jueves.
Es momento de cambiar los estadios de clase mundial por el aire fresco del Estadio Victoria, el Estadio Akron o la imponente, aunque ahora compartida, casa del Coloso de Santa Úrsula.
Sin duda, la nota más romántica, y a la vez incierta, es el regreso del Atlante. Tras 12 años en el exilio de la división de plata, los Potros de Hierro vuelven al máximo circuito de la mano de Miguel “Piojo” Herrera.
Es una apuesta arriesgada y llena de morbo que pondrá a prueba si este Atlante llega para ser protagonista o solo espectador.
En Coapa, la presión no conoce vacaciones. El América entra al Apertura 2026 con un proyecto fresco comandado por Guillermo Almada, un estratega que sabe exprimir al máximo a sus planteles.
La “sed de revancha” es el motor azulcrema, especialmente tras un periodo de reconstrucción que ha sido frenado por el Mundial.
Con la mayoría de sus mundialistas reportando apenas días antes del debut, el equipo vuela bajo, pero con la obligación de demostrar que el cambio en el banquillo no es un simple parche, sino el inicio de una nueva era de dominio.
Por su parte, el Guadalajara parece haber entendido que la estabilidad es su mejor activo. Manteniendo la base del torneo anterior y sumando piezas interesantes como Jordan Carrillo y Kevin Castañeda, el Rebaño de Gabriel Milito busca consolidarse.
A diferencia de otros grandes que están en plena reestructuración, Chivas llega con la lección aprendida: en un torneo tan corto y volátil, tener un equipo que se conoce de memoria puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Finalmente, el Atlas de los nuevos dueños llega envuelto en una aureola de misterio y ambición. La directiva ha apostado fuerte, destacando la llegada del marroquí Ryan Mmaee, un delantero con cifras goleadoras imponentes en el fútbol de Chipre.
Los Zorros no quieren ser comparsa; bajo esta nueva administración, el equipo busca sacudirse la medianía con fichajes internacionales que prometen dar espectáculo. Habrá que ver si esta mezcla de talento extranjero y la mística rojinegra es suficiente para pelear los primeros puestos.
El torneo arranca. Quizás ya no tengamos el nivel de una final de Copa del Mundo, pero tenemos el Necaxa vs. Atlante, tenemos la incertidumbre del debut y la esperanza renovada de ver a nuestro equipo favorito levantar el trofeo en diciembre. Porque, al final, esta es nuestra realidad, y no la cambiaríamos por nada.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
