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El futbol reconoce a Martínez, Monsiváis, Hermoso, Rodebaugh y Pretinha

Esta vez hablaremos de cinco mujeres en la industria del futbol que destacaron en la semana por sus hazañas en la cancha, y por su trayectoria.

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A balón parado, Miriam Padilla. En ese sentido, escribiré sobre la liga profesional y el trayecto de las futbolistas que representan al país, sí porque disfruto mucho de sus partidos y procesos.

Esta vez hablaremos de cinco mujeres en la industria del futbol que destacaron en la semana por sus hazañas en la cancha, y por su trayectoria. Se trata de las mexicanas Katty Martínez, Desirée Monsiváis y Andrea Rodebaugh, de la española Jenni Hermoso y de la brasileña Pretinha. Las últimas tres fueron reconocidas en la undécima ceremonia de investidura del Salón de la Fama del Futbol Internacional, celebrada la noche del martes 10 de octubre. Hermoso fue homenajeada en su calidad de reciente campeona del mundo, mientras que Rodebaugh y Pretinha pertenecen ahora al “Salón”.

Con base en la escucha de diversos discursos de ellas y otros materiales documentales, se podría decir que a las cinco futbolistas y exfutbolistas las distingue, además de su talento, la claridad en sus objetivos, la ambición en éstos, la resiliencia y el trabajo constante. Y, de manera significativa, resalta su intención y acciones dirigidas a hacer realidad que la mujer viva del futbol y que la industria de este deporte sea un espacio seguro para ellas, en el que esté presente la igualdad de derechos y beneficios.

Es un hecho que cada una merece varias columnas, portadas, reportajes, entrevistas, sobre su trayectoria, pensamiento, y acciones relevantes fuera de la cancha, a fin de hacer honor a sus historias de vida, sin embargo, de momento daremos una pincelada en este espacio para nombrar a cada una.

Pionera en el desarrollo del futbol femenil nacional. Andrea Rodebaugh es ahora directora de selecciones nacionales femeniles de México. Fue entrenadora del equipo femenil del club Xolos al inicio de la liga BBVA y también dirigió los partidos de la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Chile 2008. En el organismo internacional se desempeñó en el área de desarrollo de nuevos valores y del futbol femenil, en las regiones de Concacaf y Conmebol. Como futbolista, Rodebaugh (Ciudad de México; 57 años) fue figura en su época. Jugó en el futbol colegial de Estados Unidos, y tuvo participación en las ligas de Francia y Japón. Destaca además que lideró a la Selección mayor mexicana, como capitana y mediocampista, entre 1994 y 1999. Ese último año participó en el Mundial en Estados Unidos. A finales de los 90 creó la escuela de futbol para mujeres Andrea’s Soccer. En ella entrenaron varias mujeres que han sido convocadas a Selección, como la ya nombrada Charlyn Corral.

Iniciadora y mundialista con medallas. Delma Gonçalves, conocida como Pretinha (Río de Janeiro, 48 años), es pionera en el futbol de su rama. Por sus significativas habilidades como centrocampista ofensiva, la brasileña fue convocada a los 16 años a la Selección mayor de su país. Participó en cuatro mundiales, entre los que destacan el de 1991 y 2007, ambos en China, donde su equipo ganó medalla de bronce. Además, participó en cuatro Juegos Olímpicos; en el de 2004 en Atenas y 2008 en Beijing obtuvo medallas de plata, además de un oro en Juegos Panamericanos (Río de Janeiro, 2007). En estas competencias mundiales sumó 42 goles en 68 juegos. Es una de las atletas con mayor permanencia en la Selección brasileña (de 1991 a 2014). En agosto pasado, Pretinha fue la segunda mujer en ingresar al Paseo de la Fama del Maracaná, después de su reconocida compatriota, Marta, que recibió el homenaje en 2018. Actualmente es asistente técnica de las categorías femeninas sub-17 y sub-20 del brasileño América-RJ.

Campeona del mundo e impulsora del futbol libre de violencias. Jenni Hermoso y sus compañeras de la Selección de España triunfaron en el Mundial el 20 de agosto de 2023; ella fue reconocida con el Balón de plata en esa competencia. Las españolas ganaron el partido más importante en la trayectoria de una persona futbolista; sin embargo, encabezan aún la lucha por condiciones igualitarias en la industria, que incluye ser tratadas con respeto, y como jugadoras profesionales, por toda la estructura del futbol en su país. Hermoso ha sido pichichi en España cuatro veces, pichichi también en la primera Champions ganada por su ex equipo el Barcelona, y tiene múltiples títulos de liga, Copa de la Reina y un Liga de campeones. El torneo pasado quedó a dos goles de ser la campeona de goleo en la liga mexicana, que se llevó la destacada histórica, Charlyn Corral; en esa misma temporada, ambas casi coronan al Pachuca, junto a sus compañeras.

Goleadoras históricas. En la mexicana liga profesional de futbol femenil, la competencia entre goleadoras parece carrera de Fórmula 1. Esto, en el sentido de que cuando en una de las vueltas, uno de los competidores rebasa a otro, puede que en los siguientes giros, quien fue rebasado, adelante a su rival, y así se la lleven, muy cercanos uno de otro, lo que eleva la adrenalina y el atractivo de la competencia.

Para muestra, en la recién concluida jornada 13 de la Liga BBVA MX Femenil, Katty Martínez hizo un doblete que le valió convertirse en la máxima anotadora de la categoría, con 127 tantos. Sin embargo, al día siguiente, Desirée Monsiváis, que había mantenido esa distinción y fue la primera jugadora en llegar a 100 goles, marcó un triplete y rebasó a la llamada “Katty killer”, con una marca de 129 goles. No muy lejos de ellas está la delantera de Chivas Alicia Cervantes, con 120 dianas.

Martínez inició su carrera profesional con Tigres, desde el primer torneo de la liga. De los 127 goles que suma, 18 los marcó de cabeza, 85 de derecha, 23 de izquierda y uno de pecho; 110 los anotó en temporada regular y 17 en liguilla. Hizo gol 95 veces para Tigres y 32 para el América, su actual equipo. En particular hemos visto cómo Katty killer ha sumado a sus cualidades la faceta de asistidora en las Águilas, equipo con el que logró su quinto título de liga. En el torneo Guard1anes 2020, la nacida en Monterrey ganó el campeonato de goleo individual, con 18 goles en temporada regular, que es la segunda cifra más alta de anotaciones para una jugadora de la liga. Katty Martínez ha tenido procesos de Selección mexicana, desde categorías sub hasta la mayor.

En tanto, Desirée Monsiváis ha conseguido el título de goleo dos veces (torneos Apertura 2018 y 2019; 13 y 17 goles), y logró ser campeona con las Rayadas del Monterrey en dos ocasiones. Monsiváis tiene curriculum en el extranjero, pues antes de la existencia de la liga mexicana, jugó en el futbol canadiense y disputó partidos en Kazajistán, para los colores del Biik Kazygurt CF, con el que sobresale su participación en Champions. Hace dos torneos fichó con el Glasgow City, luego volvió a Rayadas y este torneo se unió a Pumas, para ser la referente que siempre ha sido. En los primeros 12 encuentros de las universitarias, ya lleva siete festejos de gol. Falta saber con exactitud lo que seguro pesa en el vestidor y la experiencia que imprime al equipo. También, como Katty killer, ha formado parte de la Selección mexicana.

P.D. Atentos y atentas a lo que van a seguir aportando Martínez, Monsiváis, Hermoso, Rodebaugh y Pretinha, pues todas tienen claro su papel fundamental en la historia del futbol y en la transformación social. Su legado permanecerá. También se mantendrán la gratitud y el reconocimiento hacia ellas. Salud por tan grandes figuras y personas.

Sobre la autora

Miriam Padilla nació en la tierra de la torta ahogada y se sabe una apasionada del futbol. Estudió Periodismo en la Universidad de Guadalajara y la maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura del ITESO. Ha dedicado su tiempo y energía a espacios como el periódico El Informador, a blogs deportivos independientes, y al activismo y la construcción con mujeres, desde el colectivo ciclista Femibici.

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Liga MX aporta 26 jugadores al Mundial, 12 con México y 14 en otras selecciones

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Columna de Sergio Enrique Hernández
14 futbolistas extranjeros de la Liga MX fueron convocados por sus selecciones. Foto: @LigaBBVAMX

La internacionalización de la Liga MX es una realidad que se hace cada vez más evidente en los torneos de alta competencia.

Con la publicación oficial de las listas de convocados por parte de la FIFA, un dato salta a la vista y enciende el debate: 26 futbolistas que militan en el balompié mexicano estarán representando a diversas selecciones nacionales.

Lo verdaderamente interesante de esta cifra es su equilibrio y lo que revela sobre la naturaleza de nuestra liga: de esos 26 convocados, 12 son futbolistas mexicanos y 14 son extranjeros.

​Este reparto nos invita a reflexionar sobre el rol actual de la Liga MX en el panorama continental.

Lejos de ser un circuito aislado, el fútbol mexicano se ha consolidado como un imán de talento y un aparador crucial para múltiples federaciones de la Conmebol y la Concacaf, tales como Colombia, Ecuador, Uruguay, Estados Unidos y Panamá.

A primera vista, que 14 futbolistas extranjeros de la Liga MX sean llamados por sus países de origen es un síntoma de prestigio y poder económico.

Habla de una liga que paga bien, que compite a un nivel físico demandante y que mantiene a los jugadores en el radar de sus seleccionadores nacionales.

Para el balompié azteca, esto es una medalla de validación competitiva.

Sin embargo, el reverso de la moneda nos muestra que la representación local se queda ligeramente por detrás solo 12 mexicanos.

En un ecosistema donde los clubes locales suelen saturar sus alineaciones con talento foráneo, este dato refleja la eterna paradoja de nuestro fútbol: importamos un volumen altísimo de calidad, pero a menudo lo hacemos a expensas de la proyección del futbolista nativo.

Lo valioso de esta exportación temporal es que no se concentra en uno o dos equipos “poderosos”. La diversidad de clubes de la Liga MX que aportan jugadores a este torneo demuestra que el nivel está repartido. Desde las plantillas robustas del norte hasta equipos de media tabla hacia abajo, la liga funciona como un trampolín uniforme.

Para selecciones como Ecuador o Panamá, la Liga MX ha sido históricamente un territorio de maduración ideal: un fútbol rápido, de mucha presión mediática y con una infraestructura de primer nivel que prepara a sus atletas para la máxima exigencia internacional.

​El dato oficial de la FIFA no miente. La Liga MX ya no es solo la casa del fútbol mexicano; es un motor regulador del fútbol en América.

El reto de cara al futuro no será frenar la llegada de estos 14 (o más) extranjeros de selección, sino lograr que el nivel de competencia que ellos imponen sirva para catapultar a los jóvenes de casa, de modo que en las próximas listas oficiales, los mexicanos vuelvan a ser mayoría en su propia tierra.


Sobre el autor

Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.

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​El olvidadizo aplauso del resultado

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El caso más reciente de Cruz Azul no sólo confirma la regla
La llegada de Huiqui al banquillo Azul provocó críticas que hoy son silenciadas con el título. Foto: @CruzAzul.

Existe una vieja y desgastada máxima en el fútbol mexicano que reza: “Técnico que debuta, gana”. Es una frase hecha, casi un amuleto folclórico, pero cuando la realidad se empeña en darle la razón, el entorno de nuestro balompié pierde la cabeza de inmediato. 

El caso más reciente de Cruz Azul no sólo confirma la regla, sino que expone la alarmante falta de memoria —tanto a corto como a largo plazo— que padece el periodismo deportivo nacional.

​La llegada de Joel Huiqui al banquillo cementero en la recta final del torneo regular fue un auténtico salto al vacío. Un movimiento de timón tan sorpresivo como impulsivo, operado directamente desde el escritorio de la presidencia por Víctor Velázquez, saltándose las trancas y la jerarquía de su propio director deportivo, Iván Alonso. 

En su momento, la destitución de Nicolás Larcamón encendió las alarmas y las mesas de debate. A Velázquez le llovieron adjetivos: “temperamental”, “autócrata” e “impulsivo” fueron los calificativos más suaves en un mar de críticas justificadas por las formas. 

Después de todo, La Máquina venía en caída libre, hilando tropiezos en la liga y sufriendo una dolorosa eliminación en la Concachampions.

​Sin embargo, el fútbol es el único escenario donde el fin absuelve cualquier pecado de origen.

Hoy, con la décima estrella grabada en el escudo, el panorama es radicalmente opuesto. 

Aquellos que dinamitaban la gestión directiva por su falta de estructura hoy redactan loas a la “intuición” y el “carácter” de la cúpula celeste. Las críticas feroces se transformaron en alabanzas almibaradas.

​Este fenómeno no hace más que desnudar la alarmante inmediatez de la crónica deportiva actual, una industria que padece de amnesia selectiva y que suele juzgar los procesos únicamente con el diario del lunes en la mano. 

Ganar la décima es un mérito indiscutible de Huiqui y sus futbolistas, pero el campeonato no debería borrar el desorden institucional que precedió al milagro.

​En el fútbol mexicano, lamentablemente, el análisis serio siempre será esclavo del marcador de los últimos noventa minutos. 

Hoy Cruz Azul festeja, la prensa aplaude y la memoria, una vez más, se queda en la banca.


Sobre el autor

Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.

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La redención de Gabriel Milito: El arquitecto del récord de puntos en Chivas

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La redención de Gabriel Milito: El arquitecto del récord de puntos en Chivas

El fútbol mexicano suele adolecer de una memoria cortoplacista y una alarmante falta de paciencia. Hace apenas unos meses, durante el arranque del Apertura 2025, el proyecto de Gabriel Milito al frente del Club Deportivo Guadalajara parecía caminar sobre la cuerda floja. 

Las dudas llovían desde la tribuna, la prensa cuestionaba su capacidad de adaptación al entorno rojiblanco y el fantasma del cese prematuro merodeaba Verde Valle. 

Hoy la narrativa es diametralmente opuesta: el estratega argentino no solo acalló las críticas, sino que acaba de firmar el torneo corto con mayor puntaje en la historia del club.

​¿Cómo se transformó un proceso tambaleante en una maquinaria histórica? La respuesta no radica en la fortuna, sino en la capacidad de Milito para recomponerse, diagnosticar sus propios errores y ejecutar una metamorfosis táctica impecable cuando las circunstancias más lo exigían.

​La genialidad del técnico no estuvo en morir con la suya, sino en saber evolucionar. Milito entendió que el protagonismo no se negocia, pero las vías para alcanzarlo sí. 

El Guadalajara del Clausura 2026 mutó hacia un equipo mucho más pragmático y vertical. Sin renunciar al buen trato de la pelota, el argentino implementó una presión tras pérdida asfixiante en campo rival, acortando las distancias entre líneas y permitiendo que el talento dinámico de sus mediocampistas y extremos pesara de verdad en el último tercio, en lugar de desgastarse en la aduana de la salida.

Lejos de quejarse por la falta de variantes o de casarse con un once inamovible, el timonel supo reactivar piezas que parecían perdidas y potenciar a los jóvenes de la cantera, combinando la exigencia táctica con una notable gestión humana.

​Sus ajustes sobre la marcha evidenciaron una lectura de partido excelsa. Chivas aprendió a cambiar de piel según el rival y el escenario:

​Capaz de sostener un 4-3-3 agresivo y de amplitud total en el Estadio Akron.

​Flexible para mutar a una línea de tres centrales o un 4-4-2 rocoso cuando el trámite fuera de casa exigía cerrar los caminos y apelar al contragolpe.

​Esa riqueza estratégica convirtió a Chivas en un enigma indescifrable para las pizarras rivales.

​Superar las míticas barreras de puntos que el club impuso en los torneos de los noventa o la era de Hans Westerhof no es una casualidad. Es el dividendo de un cuerpo técnico que supo mantener el temple en la tormenta y que convenció al futbolista mexicano de que el orden y la intensidad son las llaves del éxito.

​Gabriel Milito ha devuelto a Chivas la autoridad competitiva que su historia demanda. Por lo pronto, el banquillo del Guadalajara tiene un estratega con mayúsculas.

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El vuelo rasante: ¿Es el fin de la era Jardine en el Nido?

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El Vuelo Rasante: ¿Es el fin de la era Jardine en el Nido?
Las Águilas ya no tienen la agresividad que André Jardine les inyectó en su llegada. Foto: Especial

El fútbol tiene una memoria tan corta como cruel. Hace apenas unos meses, el Club América tocaba el cielo con las manos al consumar un tricampeonato histórico que parecía instaurar una dinastía imbatible.

Ahora el panorama en Coapa es sombrío: la reciente eliminación ante Pumas en los Cuartos de Final del Clausura 2026 no fue solo una derrota, fue el eco de un desplome que viene avisando desde hace tiempo.

​Ser tricampeón en México es una gesta heroica, pero para el América, los títulos también se han convertido en una cómoda zona de confort. La “maldición del éxito” parece haberle robado el hambre a una plantilla que hoy luce apática, sin gol y, sobre todo, sin la agresividad que André Jardine les inyectó en su llegada.

​El arranque del Clausura 2026 fue alarmante, con jornadas enteras sin marcar, evidenciando que las individualidades, como Brian Rodríguez o Zendejas, ya no bastan para ocultar las carencias colectivas.

Lo que más pesa en la balanza crítica es la incapacidad de Jardine para trascender fuera de la Liga MX. Eliminaciones consecutivas en Concachampions, el amargo tras no poder llegar al Mundial de Clubes 2025 y el nulo impacto en la Leagues Cup sugieren que el modelo de juego del brasileño tiene un techo muy marcado ante rivales de otra jerarquía.

La directiva se encuentra en la encrucijada más difícil de la década. Por un lado, despedir al técnico más exitoso de la época reciente suena a ingratitud; por otro, mantenerlo se siente como una apuesta por un proyecto que ya dio todo lo que tenía que dar.

Jardine ha pedido el regreso de Gustavo Leal como condición para seguir, buscando reconstruir esa estructura de trabajo que lo llevó a la gloria.

El ciclo actual está agotado. La eliminación ante Pumas —con un global de 6-6 que favoreció a los universitarios por posición en la tabla— dejó claro que la fragilidad mental ha regresado al Nido.

El América no necesita “ajustes”; necesita una reestructura profunda que empiece por sacudir el vestuario y, posiblemente, refrescar el banquillo.
​Si Jardine se queda, será bajo la sombra de la duda y con un crédito que se agotará al primer tropiezo del Apertura 2026.

El fin de una era no tiene por qué ser una tragedia, sino la oportunidad de evitar que el vuelo de las Águilas se convierta en una caída libre.


Sobre el autor

Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.

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