Opinión
Del incremento en la cifra de asistencia de la jornada 1 y sus factores
En comparación con las jornadas 1 del año pasado, la que inició este 05 de enero registró un aumento significativo. Las asistencias totales a los partidos de las jornadas 1 de los torneos Clausura 2023, Apertura 2023 y el actual Clausura 2024 fueron de 15 mil 293, 17 mil 495 y 23 mil 094 personas. Hay un incremento sostenido.
Con todo y la cuesta de enero, de un año a otro, siete mil 801 personas más acudieron a las gradas de los equipos de la liga. Entre los equipos que han recibido al rival en su estadio, quienes más han elevado sus cifras de asistencia, en lo que respecta a los torneos mencionados, son Chivas y Tigres. En el caso de Toluca, creció a más del doble el número de asistentes, del Clausura 2023 al Apertura 2023, y esa cantidad de personas en su estadio se sostuvo este año. Veamos al detalle los números de los últimos torneos de Tigres y Chivas.
En el caso del equipo de las llamadas Amazonas, se tuvo un registro de seis mil 815 personas en el torneo CL23, tres mil 755 en el AP23 y ocho mil 405 en el presente AP24.
Varios pueden ser los factores para que los números en la asistencia varíen. Por ejemplo, la economía familiar; la salida o incorporación de jugadoras; la percepción respecto al rendimiento del equipo y sus resultados; la comunicación y trato club-afición; la fecha del partido que puede empatar con otras actividades; el atractivo (o no) del rival y su propia afición; el día y horario de los partidos, por mencionar algunos. En ese rubro, los dos primeros juegos de Tigres ocurrieron en lunes a las 19:00 horas y el último en sábado a las 21:00 horas.
En el caso del presente torneo, podemos afirmar que sumaron a una mayor concentración de personas en las gradas: la incorporación de las jugadoras refuerzo y el acto de la presentación de ellas, durante el medio tiempo, con la española Jenni Hermoso como centro. La contratación de la futbolista que ha marcado uno de los fichajes más importantes y mediáticos en la historia de la liga, Hermoso, fue anunciada el 01 de enero y al día siguiente se anunció la venta de los abonos para Tigres. Nos referimos al acceso que permite la entrada a los partidos de la temporada regular, en un paquete, y que tiende a representar un menor costo que si compras cada entrada de los partidos por separado.
El equipo de profesionales detrás del impulso de Tigres femenil ha apostado, desde el inicio, a la comunicación como elemento fundamental para conectar a las personas con las jugadoras, y lo que éstas representan. Es constante y por lo general suele aumentar los elementos que pueden atraer a su afición, además de que tiende a comunicar lo más destacado del equipo y del club, en el cotidiano. Se percibe que invierte, es estratégico, atento a los detalles, profesional. Eso puede explicar una parte significativa del crecimiento en la cantidad de personas que acuden al Estadio Universitario.
Quienes también tienen una constancia en la comunicación son las personas que trabajan para rentabilizar y potenciar a Chivas femenil. Además, mantienen asequible la entrada a los partidos regulares y sostienen promociones en la venta de boletos, además de tener como opción para el público el abono, herramienta que puede fidelizar y garantizar la asistencia de personas al Estadio Akron. Tienen distintos productos comunicativos que acercan a las personas con las jugadoras, que transmiten cualidades y personalidad y dan a conocer a las futbolistas y al conjunto en sí, cuestión aparte que suma a la marca Chivas, que tiene seguidores en todo el país. La directiva ha cuidado darle solidez a un plantel con regularidad e incorporaciones puntuales, lo que ha resultado en ser un equipo competitivo, regular, con un segundo título reciente, que por sus resultados e imagen también consigue aficionados en las gradas y audiencia en las pantallas. Sea el equipo que sea, los resultados y el buen futbol atraen seguidores.
Chivas femenil recibió a tres mil 855 personas en el Akron, en el torneo Clausura 2023 vs Pumas, y luego en este Clausura 2024, un año después, acudieron seis mil 160 al juego ante Tijuana. El primer partido fue en viernes a las 19:00 horas y el segundo, sábado a las 19:00 horas.
En contraste, por supuesto, hay clubes que dejan de tomar acciones para construir y crecer una base sólida de personas seguidoras de su equipo femenil, y que muestran desconsideración incluso ante las personas que ya siguen al plantel, por su propio gusto. Esos son los que están de media tabla para abajo, los que, por supuesto, son una de las causas de que el nivel futbolístico de la liga deje de ser aún mayor, al dejar de invertir en distintos recursos para que sus planteles alcancen el máximo rendimiento deportivo.
En términos generales, en 2023, la Liga BBVA MX Femenil contó con más de un millón de aficionados, crecimiento de 20% respecto a 2022. La liga reportó el récord a finales del año pasado, y afirmó que 2023 fue el mejor año de la historia en ese rubro. Asimismo, informó que se alcanzó el récord de audiencia acumulada con 9.2 millones de televidentes y la Final de Vuelta entre Tigres y América tuvo un alcance de 3.9 millones.
Sin duda, la convicción y convencimiento por el futbol que ofrecen los equipos femeniles desde los clubes mismos, la apuesta por esos planteles, en términos de disponer distintos recursos que impulsen su crecimiento y alto rendimiento, hace que en consecuencia lleguen resultados y partidos vistosos, y que esto represente en algún momento la consolidación de una base de personas aficionadas, y su crecimiento, y la sumatoria de personas seguidoras intermitentes que hagan funcionar de buena manera este potente y atractivo sector de la industria futbolística. Eso, como principal. A mayor inversión, mayor nivel futbolístico, resultados, proyección mediática, personas aficionadas, también mejor proyección de patrocinios y de economía. También esto pasa por un cambio cultural, por lo que digo de la convicción. Sin machismo, ¿cómo cambiaría la industria futbolística? Materia de otra columna y de otra imaginería. Hasta la próxima.
Sobre la autora
Miriam Padilla nació en la tierra de la torta ahogada y se sabe una apasionada del futbol. Estudió Periodismo en la Universidad de Guadalajara y la maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura del ITESO. Ha dedicado su tiempo y energía a espacios como el periódico El Informador, a blogs deportivos independientes, y al activismo y la construcción con mujeres, desde el colectivo ciclista Femibici.
Opinión
Liga MX aporta 26 jugadores al Mundial, 12 con México y 14 en otras selecciones
La internacionalización de la Liga MX es una realidad que se hace cada vez más evidente en los torneos de alta competencia.
Con la publicación oficial de las listas de convocados por parte de la FIFA, un dato salta a la vista y enciende el debate: 26 futbolistas que militan en el balompié mexicano estarán representando a diversas selecciones nacionales.
Lo verdaderamente interesante de esta cifra es su equilibrio y lo que revela sobre la naturaleza de nuestra liga: de esos 26 convocados, 12 son futbolistas mexicanos y 14 son extranjeros.
Este reparto nos invita a reflexionar sobre el rol actual de la Liga MX en el panorama continental.
Lejos de ser un circuito aislado, el fútbol mexicano se ha consolidado como un imán de talento y un aparador crucial para múltiples federaciones de la Conmebol y la Concacaf, tales como Colombia, Ecuador, Uruguay, Estados Unidos y Panamá.
A primera vista, que 14 futbolistas extranjeros de la Liga MX sean llamados por sus países de origen es un síntoma de prestigio y poder económico.
Habla de una liga que paga bien, que compite a un nivel físico demandante y que mantiene a los jugadores en el radar de sus seleccionadores nacionales.
Para el balompié azteca, esto es una medalla de validación competitiva.
Sin embargo, el reverso de la moneda nos muestra que la representación local se queda ligeramente por detrás solo 12 mexicanos.
En un ecosistema donde los clubes locales suelen saturar sus alineaciones con talento foráneo, este dato refleja la eterna paradoja de nuestro fútbol: importamos un volumen altísimo de calidad, pero a menudo lo hacemos a expensas de la proyección del futbolista nativo.
Lo valioso de esta exportación temporal es que no se concentra en uno o dos equipos “poderosos”. La diversidad de clubes de la Liga MX que aportan jugadores a este torneo demuestra que el nivel está repartido. Desde las plantillas robustas del norte hasta equipos de media tabla hacia abajo, la liga funciona como un trampolín uniforme.
Para selecciones como Ecuador o Panamá, la Liga MX ha sido históricamente un territorio de maduración ideal: un fútbol rápido, de mucha presión mediática y con una infraestructura de primer nivel que prepara a sus atletas para la máxima exigencia internacional.
El dato oficial de la FIFA no miente. La Liga MX ya no es solo la casa del fútbol mexicano; es un motor regulador del fútbol en América.
El reto de cara al futuro no será frenar la llegada de estos 14 (o más) extranjeros de selección, sino lograr que el nivel de competencia que ellos imponen sirva para catapultar a los jóvenes de casa, de modo que en las próximas listas oficiales, los mexicanos vuelvan a ser mayoría en su propia tierra.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
El olvidadizo aplauso del resultado
Existe una vieja y desgastada máxima en el fútbol mexicano que reza: “Técnico que debuta, gana”. Es una frase hecha, casi un amuleto folclórico, pero cuando la realidad se empeña en darle la razón, el entorno de nuestro balompié pierde la cabeza de inmediato.
El caso más reciente de Cruz Azul no sólo confirma la regla, sino que expone la alarmante falta de memoria —tanto a corto como a largo plazo— que padece el periodismo deportivo nacional.
La llegada de Joel Huiqui al banquillo cementero en la recta final del torneo regular fue un auténtico salto al vacío. Un movimiento de timón tan sorpresivo como impulsivo, operado directamente desde el escritorio de la presidencia por Víctor Velázquez, saltándose las trancas y la jerarquía de su propio director deportivo, Iván Alonso.
En su momento, la destitución de Nicolás Larcamón encendió las alarmas y las mesas de debate. A Velázquez le llovieron adjetivos: “temperamental”, “autócrata” e “impulsivo” fueron los calificativos más suaves en un mar de críticas justificadas por las formas.
Después de todo, La Máquina venía en caída libre, hilando tropiezos en la liga y sufriendo una dolorosa eliminación en la Concachampions.
Sin embargo, el fútbol es el único escenario donde el fin absuelve cualquier pecado de origen.
Hoy, con la décima estrella grabada en el escudo, el panorama es radicalmente opuesto.
Aquellos que dinamitaban la gestión directiva por su falta de estructura hoy redactan loas a la “intuición” y el “carácter” de la cúpula celeste. Las críticas feroces se transformaron en alabanzas almibaradas.
Este fenómeno no hace más que desnudar la alarmante inmediatez de la crónica deportiva actual, una industria que padece de amnesia selectiva y que suele juzgar los procesos únicamente con el diario del lunes en la mano.
Ganar la décima es un mérito indiscutible de Huiqui y sus futbolistas, pero el campeonato no debería borrar el desorden institucional que precedió al milagro.
En el fútbol mexicano, lamentablemente, el análisis serio siempre será esclavo del marcador de los últimos noventa minutos.
Hoy Cruz Azul festeja, la prensa aplaude y la memoria, una vez más, se queda en la banca.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
La redención de Gabriel Milito: El arquitecto del récord de puntos en Chivas
El fútbol mexicano suele adolecer de una memoria cortoplacista y una alarmante falta de paciencia. Hace apenas unos meses, durante el arranque del Apertura 2025, el proyecto de Gabriel Milito al frente del Club Deportivo Guadalajara parecía caminar sobre la cuerda floja.
Las dudas llovían desde la tribuna, la prensa cuestionaba su capacidad de adaptación al entorno rojiblanco y el fantasma del cese prematuro merodeaba Verde Valle.
Hoy la narrativa es diametralmente opuesta: el estratega argentino no solo acalló las críticas, sino que acaba de firmar el torneo corto con mayor puntaje en la historia del club.
¿Cómo se transformó un proceso tambaleante en una maquinaria histórica? La respuesta no radica en la fortuna, sino en la capacidad de Milito para recomponerse, diagnosticar sus propios errores y ejecutar una metamorfosis táctica impecable cuando las circunstancias más lo exigían.
La genialidad del técnico no estuvo en morir con la suya, sino en saber evolucionar. Milito entendió que el protagonismo no se negocia, pero las vías para alcanzarlo sí.
El Guadalajara del Clausura 2026 mutó hacia un equipo mucho más pragmático y vertical. Sin renunciar al buen trato de la pelota, el argentino implementó una presión tras pérdida asfixiante en campo rival, acortando las distancias entre líneas y permitiendo que el talento dinámico de sus mediocampistas y extremos pesara de verdad en el último tercio, en lugar de desgastarse en la aduana de la salida.
Lejos de quejarse por la falta de variantes o de casarse con un once inamovible, el timonel supo reactivar piezas que parecían perdidas y potenciar a los jóvenes de la cantera, combinando la exigencia táctica con una notable gestión humana.
Sus ajustes sobre la marcha evidenciaron una lectura de partido excelsa. Chivas aprendió a cambiar de piel según el rival y el escenario:
Capaz de sostener un 4-3-3 agresivo y de amplitud total en el Estadio Akron.
Flexible para mutar a una línea de tres centrales o un 4-4-2 rocoso cuando el trámite fuera de casa exigía cerrar los caminos y apelar al contragolpe.
Esa riqueza estratégica convirtió a Chivas en un enigma indescifrable para las pizarras rivales.
Superar las míticas barreras de puntos que el club impuso en los torneos de los noventa o la era de Hans Westerhof no es una casualidad. Es el dividendo de un cuerpo técnico que supo mantener el temple en la tormenta y que convenció al futbolista mexicano de que el orden y la intensidad son las llaves del éxito.
Gabriel Milito ha devuelto a Chivas la autoridad competitiva que su historia demanda. Por lo pronto, el banquillo del Guadalajara tiene un estratega con mayúsculas.
Opinión
El vuelo rasante: ¿Es el fin de la era Jardine en el Nido?
El fútbol tiene una memoria tan corta como cruel. Hace apenas unos meses, el Club América tocaba el cielo con las manos al consumar un tricampeonato histórico que parecía instaurar una dinastía imbatible.
Ahora el panorama en Coapa es sombrío: la reciente eliminación ante Pumas en los Cuartos de Final del Clausura 2026 no fue solo una derrota, fue el eco de un desplome que viene avisando desde hace tiempo.
Ser tricampeón en México es una gesta heroica, pero para el América, los títulos también se han convertido en una cómoda zona de confort. La “maldición del éxito” parece haberle robado el hambre a una plantilla que hoy luce apática, sin gol y, sobre todo, sin la agresividad que André Jardine les inyectó en su llegada.
El arranque del Clausura 2026 fue alarmante, con jornadas enteras sin marcar, evidenciando que las individualidades, como Brian Rodríguez o Zendejas, ya no bastan para ocultar las carencias colectivas.
Lo que más pesa en la balanza crítica es la incapacidad de Jardine para trascender fuera de la Liga MX. Eliminaciones consecutivas en Concachampions, el amargo tras no poder llegar al Mundial de Clubes 2025 y el nulo impacto en la Leagues Cup sugieren que el modelo de juego del brasileño tiene un techo muy marcado ante rivales de otra jerarquía.
La directiva se encuentra en la encrucijada más difícil de la década. Por un lado, despedir al técnico más exitoso de la época reciente suena a ingratitud; por otro, mantenerlo se siente como una apuesta por un proyecto que ya dio todo lo que tenía que dar.
Jardine ha pedido el regreso de Gustavo Leal como condición para seguir, buscando reconstruir esa estructura de trabajo que lo llevó a la gloria.
El ciclo actual está agotado. La eliminación ante Pumas —con un global de 6-6 que favoreció a los universitarios por posición en la tabla— dejó claro que la fragilidad mental ha regresado al Nido.
El América no necesita “ajustes”; necesita una reestructura profunda que empiece por sacudir el vestuario y, posiblemente, refrescar el banquillo.
Si Jardine se queda, será bajo la sombra de la duda y con un crédito que se agotará al primer tropiezo del Apertura 2026.
El fin de una era no tiene por qué ser una tragedia, sino la oportunidad de evitar que el vuelo de las Águilas se convierta en una caída libre.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
