Opinión
Clásico tapatío, por la liguilla
Para Atlas y Chivas, el partido que las enfrentará el viernes 11 es mucho más que un clásico tapatío. Es la ventana de oportunidad para subirse de lleno al barco de la liguilla y al del bienestar que proporciona que las cosas te salgan bien, aunque el contexto sea complejo.
Además, este encuentro tiene otro elemento más de contexto, uno con tinte emotivo y significativo. Hablamos de que dos jugadoras rojinegras podrían cumplir 200 juegos como futbolistas profesionales, si son elegidas para participar en él; una cifra destacada en la liga femenil. Se trata de la mediocampista Andrea “Duva” García y de la defensa central Fernanda Pérez Limón, “FerLi”, referentes en el club.
A diferencia de los dos clásicos anteriores, esta vez Chivas llega a estas instancias, con menos puntos y menos diferencia de goles, por lo que importa sumar y sumar de a tres, para asegurar que puede llegar más allá de la etapa regular del torneo.
Hasta la jornada 14, previa al clásico, las rojiblancas suman 24 puntos y 0 de diferencia. Luego tenemos que antes de enfrentarse a Atlas, en el Clausura 2024, Chivas sumaba 24 puntos, pero con 17 unidades de diferencia de goles (que últimamente han sido importantes en la liga, para posicionarse y clasificar), y con cinco jornadas por delante para añadir puntos.
Finalmente, en el Apertura 2023 el panorama fue muy diferente para las del Rebaño Sagrado, pues llegaron al clásico sin la presión de meterse a liguilla, pues ya habían hecho 36 puntos (se requiere llegar a 30 para acceder a la Fiesta grande), hasta la jornada 15, con 28 goles de diferencia.
En cambio, Atlas llegaba en estos torneos pasados con más presión y necesidad de conjunción de factores, para acceder a liguilla. Suma dos temporadas sin acceder a la llamada Fiesta grande. Esta vez, en el presente, avanza mucho más por su propio pie, aunque le pisa los talones el Querétaro. Chivas está en la séptima posición, Atlas en la octava y las queretanas son novenas, con un empate de puntos con las rojinegras (22).
El del próximo viernes 11 de octubre es el clásico tapatío número 21, en la liga femenil. Los últimos cinco partidos entre Chivas y Atlas han terminado en un empate y cuatro victorias para las jugadoras de El Rebaño.
Al principio del torneo, decía en esta columna que la ambición del Club Deportivo Guadalajara y de sus futbolistas, su trayectoria, daba para que la meta del certamen fuera llegar a las semifinales y finales de la liguilla. Ahora el panorama se ve complicado, a como ha caminado la escuadra, los equipos que suelen estar en la cima, y con los conflictos internos que parece haber, la menor cantidad de goles y otros indicadores. Aunque esto es futbol, el equipo suele mostrar resiliencia y la liguilla se cuece aparte del torneo regular, parte de su afición arrastra desesperanza.
El último campeonato conquistado por Chivas fue en el torneo Clausura 2022. De ahí, han pendulado entre cuartos de liguilla y semifinales, sin alcanzar desde entonces una final.
Por su parte, respecto a Atlas señalaba que tenía la tarea de llegar a la liguilla, vía confianza, contundencia y un funcionamiento fino en conjunto, sobre todo.
En el presente Apertura 2024, la escuadra rojinegra ha ido de menos a más, y ha dado muestras de un mejor funcionamiento y aprovechamiento de las oportunidades que se le presentan, con una mayor posibilidad de clasificar, que en el pasado inmediato. Aunque eran clave los tres puntos del partido pasado, ante Querétaro, de los cuales se quedaron con uno, aún es matemáticamente posible que pasen a cuartos de final.
Hasta la jornada 14, cuatro equipos han clasificado, así que quedan cuatro lugares. Avanzaron a instancias finales: Tigres, Pachuca, América y Rayadas.
El futuro inmediato que le depara a Atlas y a Chivas, después de encararse, es un poco más complejo quizá para las rojinegras. Ambos enfrentarán a un rival fuerte, ya clasificado, como visitantes: Atlas a América y Chivas a Rayadas. Y luego las rojinegras pelearán puntos ante Puebla y las rojiblancas frente a Santos; lugares 16 y 17, de 18 en la tabla. Sin embargo, Puebla tiene menos goles en contra y más goles a favor, en comparación con Santos, por ejemplo. Aunque las de La Franja recién estrenarán entrenador en la jornada 15.
Respecto a cómo llegan los planteles al encuentro, destaca que Atlas, apenas de cara a la jornada 14, se quedó sin poder disponer de las porteras que habían sido titulares: Daniela Solera y Camina Haro. La primera por lesión y la segunda por llamado a Selección Sub-17.
Yaren Yáñez-Couto, con minutos en la Sub-19, debutó con el Primer equipo ante Querétaro. Podría verse como una baja sensible, la de Solera, y, sin embargo, ante las queretanas el equipo logró contener los embates y cobijar o respaldar defensivamente a Yaren, y ella también mostró buenas cosas; se repuso después del gol marcado en contra.
Es impresionante ver cómo, sin prácticamente descanso entre un partido y otro, a excepción de un día de asueto para las rojinegras, las futbolistas que representan a ambos clubes entrenarán todos los días, hasta llegar al partido a disputarse en el Estadio Jalisco. Así las cosas, sobre todo este torneo, en la liga, con su calendario exigente.
Pienso que puede haber una buena entrada en las gradas, ya que el encuentro en sí es atractivo y sobre todo por el día y horario elegidos: al día siguiente-sábado- muchas personas tienen descanso laboral y a las 21:00 horas del viernes estarían en tiempo personal libre.
El boleto de acceso al Clásico, por persona, cuesta 100 pesos, o 125 pesos, si se compran las entradas al clásico y al juego Atlas vs Puebla. Ese sí tiene su costo, en comparación con los precios del Guadalajara, y que es mitad de quincena, y hasta el martes no se había anunciado ninguna promoción de boletos para el clásico.
La competitividad y rivalidad suelen notarse en la cancha y en las gradas, con una afición chiva, sobre todo, que ha crecido con el tiempo, y que hace sentir locales a las rojiblancas, en sus partidos de visita. Que el respeto y el disfrute ganen y que ambos equipos puedan sentirse satisfechos de su participación en un clásico y un partido que les exige ganar, para avanzar en el torneo y para mostrarse a sí mismas de lo que son capaces, ante sus propios contextos y procesos particulares. Aunque, es solo un partido, que para nada las define. Sea pues.
Sobre la autora
Miriam Padilla nació en la tierra de la torta ahogada y se sabe una apasionada del futbol. Estudió Periodismo en la Universidad de Guadalajara y la maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura del ITESO. Ha dedicado su tiempo y energía a espacios como el periódico El Informador, a blogs deportivos independientes, y al activismo y la construcción con mujeres, desde el colectivo ciclista Femibici.