Opinión
Fer Limón, inteligencia y liderazgo en Atlas
Son varias las cualidades, personales y deportivas, que, a ojos de sus entrenadores anteriores, Fernanda Pérez Limón, “Ferli”, posee. Entre ellas, destacan la inteligencia, el liderazgo, la calidad humana y el profesionalismo que ha mostrado la defensa central de Atlas, dentro y fuera de la cancha.
Esta vez, en esta columna de opinión, doy lugar a contar rasgos de la historia de la jugadora referente de Atlas FC, a propósito de la llegada de su 200 partido como futbolista profesional en la Liga BBVA MX Femenil. Conversé con sus ex directores técnicos, Fabiola Vargas y Fernando Samayoa, con la intención de tener un acercamiento a quién es ella, a través de su rol como jugadora.
Vargas quien actualmente es auxiliar técnica en Selecciones Nacionales femeniles de México, menciona que otras cualidades son el respeto, la disciplina, la dedicación, y el profesionalismo de Fernanda.
Fer Limón, como es conocida en la liga, llegó al Primer Equipo femenil rojinegro por su destacada participación en el futbol universitario. Con un perfil polivalente, y credenciales personales significativas, debutó en la liga, ante Morelia, el 07 de enero de 2019, y esa ocasión jugó los 90 minutos.
Fernando Samayoa era el director técnico cuando fue contratada como refuerzo de Atlas. Él la conocía de competir como entrenador, ante la escuadra de Ferli: el conjunto representativo de la Universidad Panamericana (UP), en Guadalajara, donde ella estudió Administración y Finanzas.
“Fernanda destacaba en su universidad. Desde entonces veía que era una jugadora muy valiosa: contención, centrodelantera, central”.
Es notorio cómo, por varios factores, Limón ha sido constante en el futbol profesional, en las titularidades. Con el clásico tapatío del 11 de octubre pasado, acumuló 183 partidos de temporada regular, y 17 partidos de liguilla, de los cuales solo en 13 juegos regulares no fue titular. Por Atlas, han sido convocadas a partidos oficiales 38 jugadoras defensas, de 2017 a 2024. Ella reforzó al equipo en el torneo Clausura 2019 y se ha mantenido activa y en crecimiento, desde entonces.
“Ese Atlas (el que dirigió) era un Atlas que jugaba vistoso, que le gustaba tener la pelota, que le gustaba salir con pelota controlada, alternando el juego, y creo que (Fer Limón) se acoplaba perfecto a las condiciones, es por eso que tenía muchos minutos de juego”, afirma Samayoa, después de nombrar una serie de habilidades futbolísticas que ve en Limón, capitana con gafete por tres torneos ya.
El actual director técnico de Querétaro femenil destaca el rol de Fer Limón como central: “tiene mucha calidad en la salida, en las progresiones, sabe alternar el juego corto y el juego largo al espacio. Es una jugadora muy inteligente (…) Fernanda sabe jugar de contención, sabe jugar de central, central por derecha, central por izquierda, tiene buen golpeo con la pierna izquierda, tiene muy buen juego aéreo, pero sobre todo esa serenidad que tiene para salir. Pareciera que no se asusta ante la presión, y que le gusta salir con pelota controlada”.
Para él, la futbolista de Atlas es además una buena persona, disciplinada, con metas claras y valores forjados en su familia y en su entorno académico. Posee fortaleza de corazón y de espíritu, lealtad, resiliencia, y la virtud de ser agradecida.
Samayoa dirigió el equipo por siete torneos (del AP18 al AP21), y, a pesar de haber salido de Guadalajara, mas no de la dinámica de la liga, ha dado seguimiento a la carrera de Limón. De acuerdo con él, su evolución es evidente, y resalta sobre todo el papel que ahora tiene como capitana.
“Su toma de decisión ha mejorado mucho, porque es una jugadora muy inteligente; percibe muy rápido y toma decisiones muy acertadas. Su salida de balón ha mejorado, pero sobre todo hablamos de esas cosas que se notan en la cancha, su liderazgo”.
El director técnico cuenta que, cuando él entrenaba a las rojinegras, Ferli arrastraba con el ejemplo, apoyaba a las compañeras que se le acercaban, sin embargo, era callada y reservada en esos inicios, no llegó a vivir como tal un liderazgo dentro de la cancha, por lo que ahora le emociona percibir cómo trasciende en sus compañeras.
Fabiola Vargas, que dirigió al equipo rojinegro después de Samayoa y de su auxiliar técnico José Rosales, vio en Ferli a alguien que puede guiar al resto de jugadoras rojinegras.
“Es una líder. Es de esas líderes que, aunque no hablan tanto, con su actitud, con su disciplina, con su transmitir lo que también como entrenadora yo requería en ese momento, yo podía confiar”.
Otras de las cualidades que Vargas menciona son el respeto, la disciplina, la dedicación, y el profesionalismo de Fernanda.
Porque, de venir de un modelo de juego y de toda una metodología que se extendió con Samayoa por más de tres años, Limón estuvo abierta al cambio, al aprendizaje y a la adaptación; a lo que Fabiola Vargas transmitía.
Incluso Ferli respondió de buena manera hacia la reducción significativa de minutos y titularidades, en el torneo Clausura 2023, cuando Vargas la colocó a la ofensiva. Ese torneo marcó tres goles, la cifra más alta de anotaciones, por torneo, que ha tenido.
Suma 19 goles, es la quinta goleadora histórica de Atlas (dato de @h_estrada23), y eso que ha sido mayormente alineada como defensa y que siendo capitana no ha cobrado penales; el resto de las máximas anotadoras son delanteras (Alison González, Fabiola Ibarra, Adriana Iturbide y Paola García). Solo en un torneo, el Clausura 2024, no ha colaborado con goles para la escuadra.
“Fer siempre tuvo una actitud muy positiva, es una persona muy respetuosa. Son de esas jugadoras que uno siempre quiere tener, porque, insisto, su disposición siempre fue muy buena (…) Justo en estos momentos en los que las jugadoras tienen menos participación a lo que están acostumbradas, ahí es cuando te das cuenta qué tipo de persona son, y por eso hablo de que Fer es una profesional antes que nada y además es un gran ser humano”.
En cuanto a la faceta de futbolista, Vargas afirma que Ferli destaca por su nivel técnico, lectura de juego, la inteligencia para jugar, el juego aéreo, la competitividad, el liderazgo y la buena comunicación dentro de la cancha. Para la directora técnica, la madurez, educación y valores de Limón también se reflejan y suman, en la cancha.
Voy a confesar aquí que fue inspirador escuchar sobre la capitana de Atlas y conocer cómo la aprecian dos personas que trabajaron con ella, en el cotidiano, y que saben de futbol y de las dinámicas con jugadoras. Es más de lo que una puede saber desde las gradas o las pantallas. Lo que he podido apreciar por mí misma, es su amabilidad hacia la afición, su compromiso con el equipo y el interés y acciones por que a éste le vaya bien.
Pase lo que pase, cuando su ciclo acabe, porque así se dan las cosas en la liga, tuvimos la oportunidad de verla conformar varios planteles en un mismo club, de vivir distintas etapas, y de observarla defender, con numerosas cualidades deportivas, respeto y pasión, a Atlas. Y eso es algo para agradecer. Es una de las jugadoras que ha logrado perdurar en la liga, a través de los años y de los cambios, y que ha construido en conjunto la historia del futbol hecho por mujeres, en nuestro país. Una mejor historia. Lo sé.
Opinión
La Liga MX flaquea (otra vez) en la Leagues Cup
Cada temporada, el inicio de la Leagues Cup nos sacude con la misma ilusión y, casi de manera irremediable, desemboca en la misma frustración colectiva para el fútbol mexicano.
A medida que el torneo avanza y nos acercamos a la recta final de su primera fase, los equipos de la Major League Soccer (MLS) vuelven a inclinar la balanza a su favor, acumulando triunfos clave y dejando en evidencia que, para los clubes de la Liga MX, competir en el país vecino del norte es mucho más que un simple partido de fútbol: es un laberinto logístico y deportivo del que parecen no saber cómo salir.
Reducir el dominio de la MLS en este certamen a una cuestión de falta de calidad técnica sería un análisis superficial e injusto. Si bien el crecimiento de la liga estadounidense es innegable —con una infraestructura envidiable, estadios llenos y planteles cada vez más competitivos—, el factor geográfico y organizativo juega un papel lapidario.
Los equipos mexicanos cargan con el desgaste de una mudanza constante. Mientras los conjuntos de la MLS duermen en sus camas, entrenan en sus instalaciones habituales y se benefician del apoyo incondicional de jugar como locales, los representantes de la Liga MX se convierten en feriantes del balón: vuelos interminables, cambios de horario, hoteles impersonales y canchas con superficies sintéticas a las que no siempre se adaptan.
Como bien lo han señalado diversos estrategas, el torneo se convierte en una auténtica “carnicería física” para el futbolista debido al trajín de los traslados. Pretender que compitan al ciento por ciento de su capacidad bajo ese ritmo es ignorar la fisiología humana más básica.
Otro de los puntos de quiebre en la recta final de la fase inicial es el momento físico y emocional en el que ambos torneos se encuentran. La MLS está en pleno corazón de su temporada, con un ritmo competitivo feroz, una maquinaria aceitada y planteles diseñados específicamente bajo el tope salarial y las reglas de su propio ecosistema.
Por el contrario, la Liga MX suele arrancar su participación con el torneo doméstico recién comenzado. En el momento en que se definen los boletos a la fase de eliminación directa, los altibajos tácticos y la falta de rodaje colectivo de los equipos mexicanos se pagan caros.
A esto se suma un reglamento que no perdona: la prohibición del empate y la resolución exprés en tanda de penales han demostrado premiar la resiliencia y el conocimiento milimétrico de las condiciones de localía que manejan los clubes norteamericanos.
La Liga MX sigue viviendo de los destellos individuales de sus figuras y del peso histórico de sus instituciones, pero el fútbol moderno se alimenta de planeación, logística y equidad de condiciones.
Si el torneo binacional pretende ser una verdadera fiesta de integración y competencia regional, las reglas del juego tendrán que revisarse y el reparto de la localía deberá equilibrarse de forma real.
Hasta que eso ocurra, los equipos mexicanos seguirán chocando contra el mismo muro invisible en la recta final de la primera fase. La Leagues Cup, más que una oportunidad de revancha, se ha convertido en un espejo incómodo que le recuerda al balompié azteca que la chequera, la comodidad logística y la planeación institucional de la MLS ya no están un paso atrás, sino que le han tomado ventaja de manera implacable.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
El descaro de colgarse medallas ajenas
Hay gestos que retratan de cuerpo entero la miseria institucional del deporte mexicano. El histórico y titánico tercer lugar de Isaac del Toro en el Tour de Francia no es solo una gesta sin precedentes para el ciclismo nacional; es, sobre todo, una cachetada con guante blanco a la desidia gubernamental.
Sin embargo, fiel a la más rancia escuela del oportunismo político, la maquinaria de la llamada Cuarta Transformación (4T) no tardó en activar su aparato de relaciones públicas para intentar capitalizar un éxito en el que jamás creyeron, ni mucho menos invirtieron.
La más reciente y bochornosa muestra de ello provino de las redes sociales del director de la CONADE, Rommel Pacheco. Con la ligereza de quien presume un logro propio, el ex clavadista se apresuró a publicar un mensaje triunfalista acompañado de una fotografía junto al ciclista, intentando vender la narrativa de un Estado benefactor que cobija a sus talentos.
Durante la etapa formativa y los años más oscuros y tortuosos de preparación para Isaac del Toro, la CONADE brilló por su absoluta y cruel ausencia.
Como bien lo denunció en su momento, con indignación, el padre del atleta, José del Toro, el camino de “El Torito” se pavimentó a base de sacrificios familiares, de tocar puertas infinitas y de cubrir de su propio bolsillo inscripciones, viáticos y pasajes.
Para el aparato oficial, el hoy héroe nacional era invisible. La única “ayuda” gubernamental que la familia recordaba tras múltiples ruegos fue una miseria inferior a los 2,000 pesos; una limosna institucional que retrata la humillación a la que se somete sistemáticamente a los deportistas de alto rendimiento en México.
Lo ocurrido con Rommel Pacheco y la 4T no es un hecho aislado, sino la repetición sistemática de una fórmula propagandística: abandonar en el calvario presupuestal al atleta y aparecerse puntualmente con la chequera de los aplausos y los reflectores cuando la gloria ya fue conquistada con esfuerzo privado.
Pretender colgarse la medalla de bronce del Tour de Francia, un logro forjado en las exigentes rutas europeas, gracias al talento innato del ciclista y al soporte de estructuras internacionales, es una falta de respeto a la inteligencia de los mexicanos.
Es muy cómodo tomarse la foto con el deportista consagrado, sonreír para la posteridad y colgarse medallas ajenas, cuando la realidad en las instalaciones y federaciones sigue siendo el desamparo para cientos de niñas, niños y jóvenes que hoy sueñan con emular a Del Toro sin un centavo de respaldo real.
El histórico podio de Isaac del Toro en el Tour de Francia nos pertenece a todos, sí, pero de una forma muy particular: pertenece a su familia, a su disciplina y a su férrea voluntad.
No le pertenece a la CONADE ni a la narrativa oficialista que hoy intenta subirse de última hora a la bicicleta del triunfo.
Menos demagogia en las plataformas digitales, menos fotos oportunistas y mucha más vergüenza institucional.
Si Rommel Pacheco y la 4T realmente quisieran honrar el éxito de “El Torito”, lo congruente sería dejar de parasitar los triunfos ajenos y garantizar, de una vez por todas, presupuestos dignos para que ningún otro talento mexicano tenga que mendigar apoyos para triunfar en el mundo.
Ahora viene el proceso rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y ahí se verá el apoyo real de la CONADE y de Pacheco para Del Toro.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
México paga, Argentina critica
El debate sobre la presencia de futbolistas y directores técnicos procedentes de Argentina en la Liga Mx suele avivarse cada vez que los micrófonos y las redes sociales cruzan fuego dialéctico entre ambos países.
Tras los constantes ataques, descalificaciones y recurrentes campañas desde ciertos sectores de la prensa y las aficiones albicelestes, donde con ligereza se tacha al aficionado mexicano de envidioso o acomplejado, la pregunta inevitable brota con fuerza: ¿Debería el balompié azteca cerrarles de una vez por todas las puertas?
La narrativa instalada desde el Cono Sur suele pecar de una amnesia interesada. Se nos acusa de mirar con recelo su estilo, su famosa “garra” y su pasión desmedida, cuando la realidad del mercado cuenta una historia diametralmente opuesta.
Para el futbolista argentino, inmerso de forma crónica en un entorno de profunda precariedad económica, inflación galopante y ligas locales desfinanciadas, la Liga MX representa el “Sueño Dorado financiero”.
Aquí encuentran contratos millonarios, estabilidad y un poder adquisitivo que jamás podrían soñar en sus clubes de origen.
La paradoja es evidente y constante. Mientras públicamente se menosprecia el nivel competitivo del fútbol mexicano los despachos de los clubes más poderosos de Buenos Aires miran obsesivamente hacia México para pescar talento o repatriar ídolos a precio de saldo. Ejemplos sobran: desde los intentos de River Plate por seducir a figuras como Ángel Correa en Tigres apelando al romanticismo del “aguante”, pero retorciéndose a la hora de poner sobre la mesa una cláusula de rescisión que supera los 15 millones de dólares, hasta los viejos movimientos de Boca Juniors operando de la misma manera para arrebatarle piezas clave al América como en su día ocurrió con Darío “Pipa” Benedetto. Quieren la calidad y el dinero de México, pero desprecian la mano que les alimenta.
Ante este panorama, la tentación de cerrar la llave económica surge no desde el resentimiento, sino desde la dignidad deportiva y comercial.
Un par de torneos sin el flujo constante de futbolistas, técnicos y promotores argentinos serviría como un ejercicio revelador. Demostraría, sin lugar a dudas, que el verdadero motor de esta relación es puramente económico y que la supuesta superioridad moral futbolística se desvanece cuando se contrasta con la realidad financiera.
Sin embargo, el dilema para la Liga MX va más allá de un berrinche nacionalista. El problema de fondo no es el pasaporte del jugador que llega, sino la falta de proyecto y la comodidad de los directivos locales, quienes prefieren importar veteranos o apuestas seguras del sur antes de invertir con paciencia y rigor en la formación de la cantera mexicana.
Cerrar las puertas por decreto quizás sea una medida drástica, pero el mensaje debe ser claro. La Liga MX sostiene con billetes verdes una industria que allá se desmorona; ya es hora de que se exija respeto para el producto mexicano y de que el talento local reciba el protagonismo que se le niega por culpa de una dependencia crónica del mercado exterior. ¿Quién terminaría envidiando a quién?La respuesta, con los números de la economía sobre la mesa, es tan clara como incómoda para quienes viven del discurso.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
El regreso a la realidad: la Liga MX nos llama
Se acabó el brillo del Mundial, las luminarias de las superestrellas globales se apagan y los reflectores regresan a nuestro fútbol azteca. Adiós a la expectativa de ver a Haaland o a la nostalgia de seguir los pasos de Messi y Cristiano; es momento de retomar nuestra “bendita” Liga MX, esa que no entiende de lógica, pero sí de una pasión incondicional que arranca este jueves.
Es momento de cambiar los estadios de clase mundial por el aire fresco del Estadio Victoria, el Estadio Akron o la imponente, aunque ahora compartida, casa del Coloso de Santa Úrsula.
Sin duda, la nota más romántica, y a la vez incierta, es el regreso del Atlante. Tras 12 años en el exilio de la división de plata, los Potros de Hierro vuelven al máximo circuito de la mano de Miguel “Piojo” Herrera.
Es una apuesta arriesgada y llena de morbo que pondrá a prueba si este Atlante llega para ser protagonista o solo espectador.
En Coapa, la presión no conoce vacaciones. El América entra al Apertura 2026 con un proyecto fresco comandado por Guillermo Almada, un estratega que sabe exprimir al máximo a sus planteles.
La “sed de revancha” es el motor azulcrema, especialmente tras un periodo de reconstrucción que ha sido frenado por el Mundial.
Con la mayoría de sus mundialistas reportando apenas días antes del debut, el equipo vuela bajo, pero con la obligación de demostrar que el cambio en el banquillo no es un simple parche, sino el inicio de una nueva era de dominio.
Por su parte, el Guadalajara parece haber entendido que la estabilidad es su mejor activo. Manteniendo la base del torneo anterior y sumando piezas interesantes como Jordan Carrillo y Kevin Castañeda, el Rebaño de Gabriel Milito busca consolidarse.
A diferencia de otros grandes que están en plena reestructuración, Chivas llega con la lección aprendida: en un torneo tan corto y volátil, tener un equipo que se conoce de memoria puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Finalmente, el Atlas de los nuevos dueños llega envuelto en una aureola de misterio y ambición. La directiva ha apostado fuerte, destacando la llegada del marroquí Ryan Mmaee, un delantero con cifras goleadoras imponentes en el fútbol de Chipre.
Los Zorros no quieren ser comparsa; bajo esta nueva administración, el equipo busca sacudirse la medianía con fichajes internacionales que prometen dar espectáculo. Habrá que ver si esta mezcla de talento extranjero y la mística rojinegra es suficiente para pelear los primeros puestos.
El torneo arranca. Quizás ya no tengamos el nivel de una final de Copa del Mundo, pero tenemos el Necaxa vs. Atlante, tenemos la incertidumbre del debut y la esperanza renovada de ver a nuestro equipo favorito levantar el trofeo en diciembre. Porque, al final, esta es nuestra realidad, y no la cambiaríamos por nada.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
