Opinión
Una liga marcada por mundialistas Sub-17
¿Qué hacían cuando tenían 17 años o pocos menos? ¿Cuántas veces habían viajado fuera de su ciudad o de su estado de residencia? ¿Conocían a personas extranjeras? Y otra pregunta: ¿algo de lo que hacían o les gustaba por ese entonces, determinó lo que hacen actualmente o a qué dedican mayormente su tiempo? Justo es la edad en la que está acordado socialmente que una persona proyecte y dé paso a su camino profesional universitario.
Estas preguntas las hago ahora que me eché un clavado a revisar qué jugadoras habían participado en los mundiales organizados por la FIFA, Sub-17, y que noté que muchas de ellas juegan y destacan, ahora como profesionales en Primera División, en nuestra liga mexicana. Aparecen nombres de jugadoras referente como Jaqueline Ovalle, Rebeca Bernal o Alison González.
Los mundiales femeniles de esa categoría comenzaron en 2008 (en el futbol varonil, en 1985), y se han disputado cada dos años, mientras que la liga empezó en el verano de 2017. México participó en esta competencia internacional a partir de 2010 y su mejor resultado hasta ahora ha sido el subcampeonato de Uruguay 2018. Por cierto, con una generación de futbolistas que ha brillado con luz propia en el futbol profesional.
Cada torneo ha convocado a 21 futbolistas nacionales; son notables los mundiales de 2014, 2016 y 2018, por reunir hasta 14 jugadoras que son profesionales en México, en armonía posiblemente con el arranque de la liga.
Sería interesante revisar, caso por caso, a las jugadoras del mundial 2014, cómo es que se mantuvieron en el futbol, y sostuvieron su nivel, si a partir de competencias universitarias o de torneos empresariales, o si iniciada la liga volvieron a jugar y entrenar con constancia. Conocer y entender su proceso. Y también puntualizar los casos de las que fueron a Trinidad y Tobago 2010 y Azerbaiyán 2012.
Por entrevistas con jugadoras hemos conocido que cuando se armó la liga profesional, buscaron a muchas con procesos de Selección nacional. En el caso de la categoría Sub-17, América y Tigres lideran el listado siguiente, con 15 jugadoras, cada uno, que conforman o conformaron su plantel.
Toda esta revisión la hice a propósito de la obtención del boleto, la semana pasada, a la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA República Dominicana 2024, por parte de las seleccionadas mexicanas. En el torneo clasificatorio quedaron en el segundo lugar, luego de perder por cuatro goles ante el combinado de Estados Unidos, en las instalaciones de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), en Toluca. Sus otros resultados fueron victorias: 3-0 vs El Salvador, 1-0 vs Costa Rica y 4-0 vs Haití, en fase de grupos; y 2-1 vs Canadá, en la semifinal.
En los mundiales Sub-17 son 16 las naciones compiten entre sí por el título. Los distintos clasificatorios continentales dan paso a la fase final. La competencia internacional ha tenido cinco países campeones hasta la fecha: RPD de Corea, República de Corea, Japón, España y Francia. España y RPD de Corea son quienes han repetido título; el país europeo ha triunfado en las últimas dos ediciones.
A continuación, enlisto los mundiales Sub-17 y las futbolistas que participaron y que ahora juegan y destacan en la Liga BBVA MX Femenil y/o en la Selección Nacional Mayor.
Mundiales y jugadoras
Mundial Trinidad y Tobago 2010. Cristina Ferral, Daniela Solís, Fabiola Ibarra y Alejandra Gutiérrez.
Mundial Azerbaiyán 2012. Ana Gaby Paz, Jaqueline Rodríguez, Jocelyn Orejel, Karla Nieto, Greta Espinosa, Esthefanny Barreras, Mariana Cadena y Michelle González.
Mundial Costa Rica 2014. Emily Alvarado, Miriam García, Rebeca Bernal, Kimberly Rodríguez, Eva González, Belén Cruz, Miriam Aguirre, Mónica Rodríguez, Arlett Tovar, Natalia Villarreal, Monserrat Hernández, Jaquelín García, Renata Masciarelli y Viridiana Salazar.
Mundial Jordania 2016. Miriam Aguirre*, Jazmín Enrigue, Kimberly Rodríguez*, Jimena López, Alexia Delgado, Daniela Espinosa, Monserrat Hernández*, Jaqueline Ovalle, Akemi Yokoyama, Reyna Reyes, Vanessa González, Gabriela Juárez y Wendy Toledo.
Mundial Uruguay 2018. Reyna Reyes*, Tanna Sánchez, Ximena Ríos, Noemí Granados, Nicole Pérez, Alison González, Anette Vázquez, Melany Villeda, Fátima Arellano, Nicole Soto, Natalia Mauleón, Silvana Flores y Aylín Avilez.
Mundial India 2022. Michel Fong, Natalia Colin, Fátima Servín, Alice Soto, Renatta Cota, Montserrat Saldívar y Camila Vázquez Haro.
Prácticamente a la mitad de las futbolistas que participaron en los mundiales Sub-17 (55 jugadoras de 122), ahora las disfrutamos en la Liga BBVA MX Femenil. A partir de 2015, la FIFA organizará el Mundial 2017 cada año, en vez de cada dos. Ellos argumentan que esta copa juega un papel crucial en el desarrollo y la identificación de jóvenes jugadores.
“Al permitir que experimenten un evento de alto nivel y jueguen contra rivales de nivel internacional, el torneo ofrece a los futbolistas un primer contacto con la vida de un futbolista profesional (…); entrar en competición. Como parte de su desarrollo, prueban los grandes torneos y adquieren experiencia contra varios equipos, lo que les permite crecer más rápido”, se lee en el artículo de la FIFA titulado “La Copa Mundial Sub-17 es crucial para el desarrollo de la juventud, afirma el Grupo de Estudios Técnicos”.
Ojalá que, para la categoría femenil, la FIFA y otros actores involucrados en la industria futbolística también proporcionen este impulso de competencias y fogueo internacional, de herramientas, especialmente en las categorías menores, para que puedan cosecharse nutritivos frutos y haya crecimiento y consolidación garantizadas a nivel nacional e internacional. De momento disfrutamos de los procesos y futbol de las deportistas mencionadas y esperamos con esperanza que México llegue a estar entre las potencias mundiales, con un camino que inició desde 1970, al menos. Recién dijo la campeona mundial Jenni Hermoso, que un factor para que España creciera y llegara a ser la mejor del mundo lo tuvo en la profesionalización y trabajo con categorías menores. Ya veremos qué ocurre con nuestros procesos.
Sobre la autora
Miriam Padilla nació en la tierra de la torta ahogada y se sabe una apasionada del futbol. Estudió Periodismo en la Universidad de Guadalajara y la maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura del ITESO. Ha dedicado su tiempo y energía a espacios como el periódico El Informador, a blogs deportivos independientes, y al activismo y la construcción con mujeres, desde el colectivo ciclista Femibici.
Opinión
La Leyenda de Plata cumple 109 años
¡Hablar de la baraja luchística nacional es mencionar obligatoriamente a una de las máximas insignias del deporte espectáculo! Este 23 de septiembre, los encordados se visten de gala y la afición mexicana se une en una sola voz para conmemorar el 109 aniversario del natalicio de Rodolfo Guzmán Huerta, el hombre que transformó su identidad para convertirse en la inmortal Leyenda de Plata: ¡El Santo!
Originario de Tulancingo, Hidalgo, y forjado en el barrio bravo de Tepito, el quinto de los hermanos Guzmán Huerta jamás imaginó que aquel joven entusiasta del béisbol y el futbol americano encontraría en el pancracio su trinchera definitiva.
Tras probar suerte bajo distintos nombres, como Rudy Guzmán o El Murciélago II, fue de la mano de Jesús Lomelí que comenzó a escribirse la leyenda detrás de la icónica máscara plateada.
Del cuadrilátero a la pantalla grande
El Santo portó con orgullo campeonatos nacionales en las divisiones de peso medio, wélter y semicompleto, además de formar parejas memorables con figuras como el Rayo de Jalisco.
Sin embargo, su figura rebasó rápidamente las cuatro esquinas del cuadrilátero.
El Enmascarado de Plata trascendió las fronteras de la lucha libre para convertirse también en estrella del cine, protagonizando más de 50 películas en las que enfrentó vampiros, momias, científicos, monstruos y seres de otros mundos.
Así construyó una imagen que mezcló al luchador con el justiciero y lo convirtió en uno de los personajes más reconocibles de la cultura popular mexicana.
Durante décadas, su máscara plateada dejó de pertenecer únicamente a las arenas para aparecer en historietas, carteles, películas y en el imaginario colectivo de varias generaciones.
El Santo nunca perdió la máscara
Rodolfo Guzmán Huerta se retiró de los encordados en 1982, después de una carrera que lo convirtió en referente indiscutible de la lucha libre mexicana.
El misterio alrededor de su rostro permaneció prácticamente intacto hasta el final. Poco antes de su muerte mostró públicamente parte de su identidad en televisión, en uno de los momentos más recordados de su historia.
Murió el 5 de febrero de 1984 y fue sepultado con su inseparable máscara plateada.
Su legado continuó dentro del cuadrilátero a través de su hijo, El Hijo del Santo, quien mantuvo viva una de las dinastías más reconocidas de la lucha libre nacional.
Una leyenda que sigue sobre la lona
A 109 años de su nacimiento, las arenas de México todavía respiran su mística.
Tulancingo mantiene viva la memoria de uno de sus hijos más célebres, mientras que generaciones de aficionados siguen reconociendo aquella máscara plateada que convirtió a un luchador en símbolo de toda una época.
Y en Qucho.com lo recordamos como siempre fue para millones de aficionados: un héroe surgido de los encordados, protagonista de innumerables batallas y eterno dueño de la Leyenda de Plata.
Porque mientras exista una arena, una máscara y alguien que se emocione cuando escuche el tradicional “¡Lucharán a dos de tres caídas, sin límite de tiempo!”, El Santo seguirá subiendo al cuadrilátero en la memoria de México.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
La Sinfonía Colectiva del Rebaño y la batuta de Gabriel Milito
Hay torneos donde los equipos se arman a golpe de chequera y dependencia individual, y luego hay proyectos que nacen desde la pizarra y la convicción profunda.
En este Apertura 2026, el Guadalajara de Gabriel Milito ha dejado de ser una promesa intermitente para convertirse en el equipo mejor trabado de la Liga MX.
Con el orgullo intacto tras haber rozado el liderato general de la competencia y consolidado una racha arrolladora que incluyó una contundente victoria ante Pumas, el Rebaño Sagrado pisa la grama del Estadio Azteca con la jerarquía de ser el colectivo más fiable del campeonato.
Mientras una buena parte de los 18 clubes de la Primera División descansan su suerte en destellos aislados o en la dependencia absoluta de una o dos figuras rutilantes, el sello de Milito en Chivas es radicalmente distinto.
El estratega argentino ha conseguido algo complejo en el fútbol mexicano: una idea de juego fija e inquebrantable. Juegue quien juegue, el funcionamiento no se negocia. La presión tras pérdida, la sincronía en la salida y la ocupación inteligente de los espacios operan como un reloj suizo.
Esa identidad inamovible tiene este fin de semana su examen más exigente en el Clásico Nacional ante el América. Un triunfo rojiblanco no solo devolvería a los tapatíos a la cúspide de la tabla general, sino que consagraría matemáticamente al proyecto que mejor fútbol ha desplegado en esta primera mitad del certamen.
El gran mérito de este momento futbolístico no recae exclusivamente en el libreto táctico, sino en la frescura desbordante de sus joyas de fuerzas básicas. Santiago Sandoval vive un estado de gracia absoluta, evidenciado en su reciente doblete y su olfato letal en el área, bien secundado por la inteligencia y el vértigo de Hugo Camberos en la zona de creación.
Ambos juveniles se han echado al equipo al hombro sin perder el piso, guiados por la firme advertencia de su técnico: la humildad no se negocia.
A esto se le suma una noticia capital para el banquillo rojiblanco: la enfermería comienza a vaciarse. La recuperación de elementos fundamentales como Bryan González y Richard Ledezma dota a Milito de un fondo de armario envidiable.
Tener variantes de jerarquía permite sostener la intensidad física durante los noventa minutos, un hándicap que solía castigar al Guadalajara en torneos anteriores.
Las estadísticas respaldan el buen momento del Rebaño, que pisa fuerte en los primeros puestos con 17 unidades y argumentos futbolísticos de sobra. Enfrente estará el acérrimo rival, herido y obligado, pero con la inercia de depender de chispazos individuales.
El Clásico de este sábado no es un partido cualquiera. Es la oportunidad perfecta para que Chivas confirme que su liderato fugaz fue solo el preludio de una realidad innegable: en el césped, el fútbol colectivo siempre termina pesando más que las individualidades. Si el Guadalajara mantiene la concentración y la memoria táctica, el vuelo de las Águilas chocará contra una muralla de idea, talento y fervor rojiblanco.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
La Liga MX flaquea (otra vez) en la Leagues Cup
Cada temporada, el inicio de la Leagues Cup nos sacude con la misma ilusión y, casi de manera irremediable, desemboca en la misma frustración colectiva para el fútbol mexicano.
A medida que el torneo avanza y nos acercamos a la recta final de su primera fase, los equipos de la Major League Soccer (MLS) vuelven a inclinar la balanza a su favor, acumulando triunfos clave y dejando en evidencia que, para los clubes de la Liga MX, competir en el país vecino del norte es mucho más que un simple partido de fútbol: es un laberinto logístico y deportivo del que parecen no saber cómo salir.
Reducir el dominio de la MLS en este certamen a una cuestión de falta de calidad técnica sería un análisis superficial e injusto. Si bien el crecimiento de la liga estadounidense es innegable —con una infraestructura envidiable, estadios llenos y planteles cada vez más competitivos—, el factor geográfico y organizativo juega un papel lapidario.
Los equipos mexicanos cargan con el desgaste de una mudanza constante. Mientras los conjuntos de la MLS duermen en sus camas, entrenan en sus instalaciones habituales y se benefician del apoyo incondicional de jugar como locales, los representantes de la Liga MX se convierten en feriantes del balón: vuelos interminables, cambios de horario, hoteles impersonales y canchas con superficies sintéticas a las que no siempre se adaptan.
Como bien lo han señalado diversos estrategas, el torneo se convierte en una auténtica “carnicería física” para el futbolista debido al trajín de los traslados. Pretender que compitan al ciento por ciento de su capacidad bajo ese ritmo es ignorar la fisiología humana más básica.
Otro de los puntos de quiebre en la recta final de la fase inicial es el momento físico y emocional en el que ambos torneos se encuentran. La MLS está en pleno corazón de su temporada, con un ritmo competitivo feroz, una maquinaria aceitada y planteles diseñados específicamente bajo el tope salarial y las reglas de su propio ecosistema.
Por el contrario, la Liga MX suele arrancar su participación con el torneo doméstico recién comenzado. En el momento en que se definen los boletos a la fase de eliminación directa, los altibajos tácticos y la falta de rodaje colectivo de los equipos mexicanos se pagan caros.
A esto se suma un reglamento que no perdona: la prohibición del empate y la resolución exprés en tanda de penales han demostrado premiar la resiliencia y el conocimiento milimétrico de las condiciones de localía que manejan los clubes norteamericanos.
La Liga MX sigue viviendo de los destellos individuales de sus figuras y del peso histórico de sus instituciones, pero el fútbol moderno se alimenta de planeación, logística y equidad de condiciones.
Si el torneo binacional pretende ser una verdadera fiesta de integración y competencia regional, las reglas del juego tendrán que revisarse y el reparto de la localía deberá equilibrarse de forma real.
Hasta que eso ocurra, los equipos mexicanos seguirán chocando contra el mismo muro invisible en la recta final de la primera fase. La Leagues Cup, más que una oportunidad de revancha, se ha convertido en un espejo incómodo que le recuerda al balompié azteca que la chequera, la comodidad logística y la planeación institucional de la MLS ya no están un paso atrás, sino que le han tomado ventaja de manera implacable.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
El descaro de colgarse medallas ajenas
Hay gestos que retratan de cuerpo entero la miseria institucional del deporte mexicano. El histórico y titánico tercer lugar de Isaac del Toro en el Tour de Francia no es solo una gesta sin precedentes para el ciclismo nacional; es, sobre todo, una cachetada con guante blanco a la desidia gubernamental.
Sin embargo, fiel a la más rancia escuela del oportunismo político, la maquinaria de la llamada Cuarta Transformación (4T) no tardó en activar su aparato de relaciones públicas para intentar capitalizar un éxito en el que jamás creyeron, ni mucho menos invirtieron.
La más reciente y bochornosa muestra de ello provino de las redes sociales del director de la CONADE, Rommel Pacheco. Con la ligereza de quien presume un logro propio, el ex clavadista se apresuró a publicar un mensaje triunfalista acompañado de una fotografía junto al ciclista, intentando vender la narrativa de un Estado benefactor que cobija a sus talentos.
Durante la etapa formativa y los años más oscuros y tortuosos de preparación para Isaac del Toro, la CONADE brilló por su absoluta y cruel ausencia.
Como bien lo denunció en su momento, con indignación, el padre del atleta, José del Toro, el camino de “El Torito” se pavimentó a base de sacrificios familiares, de tocar puertas infinitas y de cubrir de su propio bolsillo inscripciones, viáticos y pasajes.
Para el aparato oficial, el hoy héroe nacional era invisible. La única “ayuda” gubernamental que la familia recordaba tras múltiples ruegos fue una miseria inferior a los 2,000 pesos; una limosna institucional que retrata la humillación a la que se somete sistemáticamente a los deportistas de alto rendimiento en México.
Lo ocurrido con Rommel Pacheco y la 4T no es un hecho aislado, sino la repetición sistemática de una fórmula propagandística: abandonar en el calvario presupuestal al atleta y aparecerse puntualmente con la chequera de los aplausos y los reflectores cuando la gloria ya fue conquistada con esfuerzo privado.
Pretender colgarse la medalla de bronce del Tour de Francia, un logro forjado en las exigentes rutas europeas, gracias al talento innato del ciclista y al soporte de estructuras internacionales, es una falta de respeto a la inteligencia de los mexicanos.
Es muy cómodo tomarse la foto con el deportista consagrado, sonreír para la posteridad y colgarse medallas ajenas, cuando la realidad en las instalaciones y federaciones sigue siendo el desamparo para cientos de niñas, niños y jóvenes que hoy sueñan con emular a Del Toro sin un centavo de respaldo real.
El histórico podio de Isaac del Toro en el Tour de Francia nos pertenece a todos, sí, pero de una forma muy particular: pertenece a su familia, a su disciplina y a su férrea voluntad.
No le pertenece a la CONADE ni a la narrativa oficialista que hoy intenta subirse de última hora a la bicicleta del triunfo.
Menos demagogia en las plataformas digitales, menos fotos oportunistas y mucha más vergüenza institucional.
Si Rommel Pacheco y la 4T realmente quisieran honrar el éxito de “El Torito”, lo congruente sería dejar de parasitar los triunfos ajenos y garantizar, de una vez por todas, presupuestos dignos para que ningún otro talento mexicano tenga que mendigar apoyos para triunfar en el mundo.
Ahora viene el proceso rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y ahí se verá el apoyo real de la CONADE y de Pacheco para Del Toro.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
