Opinión
De cuando se van jugadoras emblema de tu equipo
Esta columna está dedicada a Viridiana Salazar, Fabiola Ibarra, Janeth Hernández y Mariana Cadena, que recién anunciaron su salida de los clubes Pachuca, Atlas y Club de Futbol Monterrey
Un buen día dejé de distinguir los números de los camiones que circulaban a la distancia; eso fue lo primero. Tiempo después, me sorprendí con la noticia: necesitaba usar lentes con regularidad. La vista es de esos regalos que olvidas que se desgastan o que incluso hasta pueden perderse. Así me pasa con las futbolistas: crees que permanecerán en el equipo de tus amores, sobre todo por lo que representan y porque han estado desde el inicio, y un día lloras la noticia de su salida.
Dicen que la única certeza de la vida es que todo cambia. ¿Alguien ya aceptó la dinámica cambiante del futbol y de la vida misma? Esta columna está dedicada a Viridiana Salazar, Fabiola Ibarra, Janeth Hernández y Mariana Cadena, que recién anunciaron su salida de los clubes Pachuca, Atlas y Club de Futbol Monterrey. Son personas y jugadoras emblema de estos equipos, que han marcado una diferencia. Viri y Cadena formaron parte de las Tuzas y de Rayadas desde el comienzo de la liga profesional femenil y Faby se incorporó a las rojinegras en el torneo Apertura 2018, a escasos dos torneos de iniciada la categoría para mujeres; un año después llegaría Hernández. Acá te cuento un poco de ellas y del nuevo panorama que tienen por delante.
1. Viridiana Salazar. Pensar en las Tuzas es pensar en Virigol. Salazar fue parte del equipo desde la Copa que dio paso a la liga profesional, es decir, desde el verano de 2017. Se va como la máxima goleadora del equipo (87 anotaciones), al haber jugado 203 partidos oficiales y tres finales, en 13 temporadas (13 mil 542 minutos de juego); acumuló experiencia por poco más de seis años en el club. Recuerdo claramente a Virigol, cuando empecé a seguir la liga, en el Apertura 2019, por sus anotaciones y destreza, y por el corazón que pone en la cancha. Justo en ese torneo se convirtió en la máxima anotadora, de entre todos los equipos, al marcar 17 goles. En realidad, fue un doble título de goleo, pues la histórica Desirée Monsiváis registró la misma marca, que para nada le quita mérito. A Viri la percibo como una persona cálida, comprometida, que ahora busca crecer con la competencia interna que hay en Chivas, su segundo equipo en la carrera profesional.
2. ¿Qué decir de la salida de Fabiola Ibarra y Janeth ‘Roo’ Hernández? Una hora de llanto y conmoción, después de conocer la noticia. Ahora sí me di permiso de sentir o ahora simplemente fluyeron las lágrimas, a comparación del anuncio de despedida de otras ex rojinegras. Lo que pasa es que el equipo que tiene más espacio en el corazón se ha desvanecido en un lapso de dos años (del torneo AP21 al AP23), ¿cómo sostener la sonrisa? Primero salió Alison González, ahora este invierno lo hacen Faby Ibarra y ‘Roo’ Hernández. Cada torneo, quienes deciden lo que pasa con Atlas femenil, han revivido el duelo que inició con la partida de ‘Aligol’, porque cada torneo han salido jugadoras de ese equipo que me enamoró en el torneo Apertura 2019. Solo quedan Ana Gaby Paz (que es baja por embarazo), Fer Limón, Karen ‘Duva’ García, Ale Franco y Maritza Maldonado.
Para nada me atrevo a decir que me agarró desprevenida la salida de Faby y de Roo, porque, aunque desconozco al detalle lo que se mueve al interior de Atlas FC, en un sector de la afición sentíamos que las perdíamos en torneos pasados. No ocurrió y había sido un alivio. Que se vayan las jugadoras dorsales 11 y 17 parece significar para mí la confirmación definitiva de la muerte de ese equipo al que he seguido lo más posible desde las gradas primero del Pistache Torres y después del estadio Jalisco, además de a través de las pantallas. Verles y saludarles a la salida de los partidos, no solo significó un mayor involucramiento con el equipo, y unas alegrías, sino que ahora incrementa el escozor en el corazón.
Por supuesto que luego de llorar, una tiene más cabida para abrirse a ver las situaciones positivas que pueden ganar ellas, al cambiar de escenario, de equipo. Es solo que duele por los momentos vividos que son recuerdo, y por los malos tragos también; duele que ya no puedan estar, y que lo mejor parezca estar afuera.
Faby Ibarra es la segunda máxima goleadora de Atlas y fue la primera rojinegra en ganar el título de goleo para el club. A pesar de experimentar lesiones importantes y retos, se nota cómo Ibarra ha pisado la cancha con la intención de tener el mejor de los desempeños. Recién en octubre logró rebasar a Adriana ‘Boyi’ Iturbide, en la lista de anotadoras rojinegras, para lograr el segundo puesto, al pasar a un acumulado de 44 goles. Este torneo Apertura 2023 marcó tantos que se quedaran grabados a fuego en el corazón, como están en la memoria otros más. Ibarra tomará nuevos aires en Pachuca, Hidalgo, con las Tuzas, escuadra que ya anunció su fichaje.
Para hacerle justicia a cualquier jugadora y dimensionar la importancia y aportes que tuvo, se requiere tiempo, entrevistas, acceso a datos, una metodología; quizá varias manos o cabezas. De momento en este espacio faltará esto, sin embargo, se sabe y distingue la época que marcan las jugadoras aquí nombradas; se identifica que son parte de la esencia de los equipos que dejan, y que personas aficionadas, periodistas, compañeras futbolistas e integrantes de cuerpos técnicos les reconocen.
A Janeth “Roo” Hernández la recuerdo por sus centros y asistencias, así como por sus cualidades defensivas/recuperación de balones. También por su amabilidad y buena vibra, fuera de la cancha. Por ejemplo, en el torneo Clausura 2023, Atlas se colocó en el tercer sitio en el listado de los cinco primeros equipos en 1vs1 defensivos exitosos, con 206 de ellos. Y en ese mismo indicador destacó en el listado de las cinco mejores jugadoras Roo Hernández, con 32 encares victoriosos en su área a proteger. Ese mismo torneo también destacó por ser la rojinegra que más centros generó (41). Roo llegó a reforzar a Atlas en el torneo Apertura 2019, y se convirtió en una jugadora constante, e importante para la causa del equipo. Aún falta conocer qué sigue para ella.
3. Mariana Cadena es la segunda capitana de Rayadas, valoremos eso. Suele definirse y la definen como una persona y jugadora intensa. Después del anuncio de su salida, varias de sus compañeras han destacado en redes sociales lo significativa que es “Cacho”, Mariana, para el equipo, la huella que deja.
Junto con Rebeca Bernal, Cadena conformó una de las parejas de defensas centrales más fuertes y constantes de la liga mexicana. Imaginen el trabajo diario que está detrás de estas estadísticas: en la historia de la categoría femenil, es la quinta jugadora con más partidos, al sumar 221, y la tercera con más titularidades (212), de acuerdo con la información difundida por el usuario de “X”, @TheFemaleStats, que difunde noticias, análisis y datos de ligas profesionales femeniles.
Cadena jugó 13 torneos con la playera de Rayadas, con un cúmulo de 18 mil 480 minutos disputados. Debutó justo en un clásico regio, el 2 de septiembre de 2017, con 22 años. Anotó cuatro goles, portó 24 veces el gafete de capitana y participó en 47 partidos de liguilla. Aportó su experiencia, futbol y cualidades para que Rayadas levantara el trofeo de campeonas en los torneos Apertura 2019 y 2021.
Hasta este miércoles 20 de diciembre faltaba conocer de manera oficial qué sigue para Mariana Cadena, después de dejar el Club de Futbol Monterrey. En un video difundido por Rayadas, ella manifestó su felicidad y significativa gratitud por la trayectoria y crecimiento experimentados en el equipo, y por el futuro a corto plazo. Reconoció el apoyo de personas aficionadas, y los valores y corazón del equipo. Afirmó que, en lo próximo para ella, enfrentará un reto; reveló que necesita vivir algo diferente a la comodidad que ofrece su casa rayada, conocer otras perspectivas, a fin de volverse a conectar con su esencia.
Gracias, Viri, Faby, Roo, Cacho, por todo lo que aportaron a las Tuzas, Atlas y Rayadas; al futbol. Por ser parte de mi fuente personal de inspiración. Es común que los contratos o renovaciones de las futbolistas sean por máximo tres años, mas aún me falta acostumbrarme a ello y saber que la dinámica de la industria de este deporte, como está estructurada, tiene ciclos de unos años (¿es eso lo mejor? Motivo de otra columna). Hemos visto a muchas jugadoras ir y venir, mudarse a otra ciudad y equipo para seguir su crecimiento, retarse, llegar a su mejor versión. Que así sea para ellas, que disfruten significativamente el presente y el futuro inmediato. Seguiremos como personas testigo, entusiastas, de su trayectoria.
Sobre la autora
Miriam Padilla nació en la tierra de la torta ahogada y se sabe una apasionada del futbol. Estudió Periodismo en la Universidad de Guadalajara y la maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura del ITESO. Ha dedicado su tiempo y energía a espacios como el periódico El Informador, a blogs deportivos independientes, y al activismo y la construcción con mujeres, desde el colectivo ciclista Femibici.
Opinión
La Liga MX flaquea (otra vez) en la Leagues Cup
Cada temporada, el inicio de la Leagues Cup nos sacude con la misma ilusión y, casi de manera irremediable, desemboca en la misma frustración colectiva para el fútbol mexicano.
A medida que el torneo avanza y nos acercamos a la recta final de su primera fase, los equipos de la Major League Soccer (MLS) vuelven a inclinar la balanza a su favor, acumulando triunfos clave y dejando en evidencia que, para los clubes de la Liga MX, competir en el país vecino del norte es mucho más que un simple partido de fútbol: es un laberinto logístico y deportivo del que parecen no saber cómo salir.
Reducir el dominio de la MLS en este certamen a una cuestión de falta de calidad técnica sería un análisis superficial e injusto. Si bien el crecimiento de la liga estadounidense es innegable —con una infraestructura envidiable, estadios llenos y planteles cada vez más competitivos—, el factor geográfico y organizativo juega un papel lapidario.
Los equipos mexicanos cargan con el desgaste de una mudanza constante. Mientras los conjuntos de la MLS duermen en sus camas, entrenan en sus instalaciones habituales y se benefician del apoyo incondicional de jugar como locales, los representantes de la Liga MX se convierten en feriantes del balón: vuelos interminables, cambios de horario, hoteles impersonales y canchas con superficies sintéticas a las que no siempre se adaptan.
Como bien lo han señalado diversos estrategas, el torneo se convierte en una auténtica “carnicería física” para el futbolista debido al trajín de los traslados. Pretender que compitan al ciento por ciento de su capacidad bajo ese ritmo es ignorar la fisiología humana más básica.
Otro de los puntos de quiebre en la recta final de la fase inicial es el momento físico y emocional en el que ambos torneos se encuentran. La MLS está en pleno corazón de su temporada, con un ritmo competitivo feroz, una maquinaria aceitada y planteles diseñados específicamente bajo el tope salarial y las reglas de su propio ecosistema.
Por el contrario, la Liga MX suele arrancar su participación con el torneo doméstico recién comenzado. En el momento en que se definen los boletos a la fase de eliminación directa, los altibajos tácticos y la falta de rodaje colectivo de los equipos mexicanos se pagan caros.
A esto se suma un reglamento que no perdona: la prohibición del empate y la resolución exprés en tanda de penales han demostrado premiar la resiliencia y el conocimiento milimétrico de las condiciones de localía que manejan los clubes norteamericanos.
La Liga MX sigue viviendo de los destellos individuales de sus figuras y del peso histórico de sus instituciones, pero el fútbol moderno se alimenta de planeación, logística y equidad de condiciones.
Si el torneo binacional pretende ser una verdadera fiesta de integración y competencia regional, las reglas del juego tendrán que revisarse y el reparto de la localía deberá equilibrarse de forma real.
Hasta que eso ocurra, los equipos mexicanos seguirán chocando contra el mismo muro invisible en la recta final de la primera fase. La Leagues Cup, más que una oportunidad de revancha, se ha convertido en un espejo incómodo que le recuerda al balompié azteca que la chequera, la comodidad logística y la planeación institucional de la MLS ya no están un paso atrás, sino que le han tomado ventaja de manera implacable.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
El descaro de colgarse medallas ajenas
Hay gestos que retratan de cuerpo entero la miseria institucional del deporte mexicano. El histórico y titánico tercer lugar de Isaac del Toro en el Tour de Francia no es solo una gesta sin precedentes para el ciclismo nacional; es, sobre todo, una cachetada con guante blanco a la desidia gubernamental.
Sin embargo, fiel a la más rancia escuela del oportunismo político, la maquinaria de la llamada Cuarta Transformación (4T) no tardó en activar su aparato de relaciones públicas para intentar capitalizar un éxito en el que jamás creyeron, ni mucho menos invirtieron.
La más reciente y bochornosa muestra de ello provino de las redes sociales del director de la CONADE, Rommel Pacheco. Con la ligereza de quien presume un logro propio, el ex clavadista se apresuró a publicar un mensaje triunfalista acompañado de una fotografía junto al ciclista, intentando vender la narrativa de un Estado benefactor que cobija a sus talentos.
Durante la etapa formativa y los años más oscuros y tortuosos de preparación para Isaac del Toro, la CONADE brilló por su absoluta y cruel ausencia.
Como bien lo denunció en su momento, con indignación, el padre del atleta, José del Toro, el camino de “El Torito” se pavimentó a base de sacrificios familiares, de tocar puertas infinitas y de cubrir de su propio bolsillo inscripciones, viáticos y pasajes.
Para el aparato oficial, el hoy héroe nacional era invisible. La única “ayuda” gubernamental que la familia recordaba tras múltiples ruegos fue una miseria inferior a los 2,000 pesos; una limosna institucional que retrata la humillación a la que se somete sistemáticamente a los deportistas de alto rendimiento en México.
Lo ocurrido con Rommel Pacheco y la 4T no es un hecho aislado, sino la repetición sistemática de una fórmula propagandística: abandonar en el calvario presupuestal al atleta y aparecerse puntualmente con la chequera de los aplausos y los reflectores cuando la gloria ya fue conquistada con esfuerzo privado.
Pretender colgarse la medalla de bronce del Tour de Francia, un logro forjado en las exigentes rutas europeas, gracias al talento innato del ciclista y al soporte de estructuras internacionales, es una falta de respeto a la inteligencia de los mexicanos.
Es muy cómodo tomarse la foto con el deportista consagrado, sonreír para la posteridad y colgarse medallas ajenas, cuando la realidad en las instalaciones y federaciones sigue siendo el desamparo para cientos de niñas, niños y jóvenes que hoy sueñan con emular a Del Toro sin un centavo de respaldo real.
El histórico podio de Isaac del Toro en el Tour de Francia nos pertenece a todos, sí, pero de una forma muy particular: pertenece a su familia, a su disciplina y a su férrea voluntad.
No le pertenece a la CONADE ni a la narrativa oficialista que hoy intenta subirse de última hora a la bicicleta del triunfo.
Menos demagogia en las plataformas digitales, menos fotos oportunistas y mucha más vergüenza institucional.
Si Rommel Pacheco y la 4T realmente quisieran honrar el éxito de “El Torito”, lo congruente sería dejar de parasitar los triunfos ajenos y garantizar, de una vez por todas, presupuestos dignos para que ningún otro talento mexicano tenga que mendigar apoyos para triunfar en el mundo.
Ahora viene el proceso rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y ahí se verá el apoyo real de la CONADE y de Pacheco para Del Toro.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
México paga, Argentina critica
El debate sobre la presencia de futbolistas y directores técnicos procedentes de Argentina en la Liga Mx suele avivarse cada vez que los micrófonos y las redes sociales cruzan fuego dialéctico entre ambos países.
Tras los constantes ataques, descalificaciones y recurrentes campañas desde ciertos sectores de la prensa y las aficiones albicelestes, donde con ligereza se tacha al aficionado mexicano de envidioso o acomplejado, la pregunta inevitable brota con fuerza: ¿Debería el balompié azteca cerrarles de una vez por todas las puertas?
La narrativa instalada desde el Cono Sur suele pecar de una amnesia interesada. Se nos acusa de mirar con recelo su estilo, su famosa “garra” y su pasión desmedida, cuando la realidad del mercado cuenta una historia diametralmente opuesta.
Para el futbolista argentino, inmerso de forma crónica en un entorno de profunda precariedad económica, inflación galopante y ligas locales desfinanciadas, la Liga MX representa el “Sueño Dorado financiero”.
Aquí encuentran contratos millonarios, estabilidad y un poder adquisitivo que jamás podrían soñar en sus clubes de origen.
La paradoja es evidente y constante. Mientras públicamente se menosprecia el nivel competitivo del fútbol mexicano los despachos de los clubes más poderosos de Buenos Aires miran obsesivamente hacia México para pescar talento o repatriar ídolos a precio de saldo. Ejemplos sobran: desde los intentos de River Plate por seducir a figuras como Ángel Correa en Tigres apelando al romanticismo del “aguante”, pero retorciéndose a la hora de poner sobre la mesa una cláusula de rescisión que supera los 15 millones de dólares, hasta los viejos movimientos de Boca Juniors operando de la misma manera para arrebatarle piezas clave al América como en su día ocurrió con Darío “Pipa” Benedetto. Quieren la calidad y el dinero de México, pero desprecian la mano que les alimenta.
Ante este panorama, la tentación de cerrar la llave económica surge no desde el resentimiento, sino desde la dignidad deportiva y comercial.
Un par de torneos sin el flujo constante de futbolistas, técnicos y promotores argentinos serviría como un ejercicio revelador. Demostraría, sin lugar a dudas, que el verdadero motor de esta relación es puramente económico y que la supuesta superioridad moral futbolística se desvanece cuando se contrasta con la realidad financiera.
Sin embargo, el dilema para la Liga MX va más allá de un berrinche nacionalista. El problema de fondo no es el pasaporte del jugador que llega, sino la falta de proyecto y la comodidad de los directivos locales, quienes prefieren importar veteranos o apuestas seguras del sur antes de invertir con paciencia y rigor en la formación de la cantera mexicana.
Cerrar las puertas por decreto quizás sea una medida drástica, pero el mensaje debe ser claro. La Liga MX sostiene con billetes verdes una industria que allá se desmorona; ya es hora de que se exija respeto para el producto mexicano y de que el talento local reciba el protagonismo que se le niega por culpa de una dependencia crónica del mercado exterior. ¿Quién terminaría envidiando a quién?La respuesta, con los números de la economía sobre la mesa, es tan clara como incómoda para quienes viven del discurso.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
Opinión
El regreso a la realidad: la Liga MX nos llama
Se acabó el brillo del Mundial, las luminarias de las superestrellas globales se apagan y los reflectores regresan a nuestro fútbol azteca. Adiós a la expectativa de ver a Haaland o a la nostalgia de seguir los pasos de Messi y Cristiano; es momento de retomar nuestra “bendita” Liga MX, esa que no entiende de lógica, pero sí de una pasión incondicional que arranca este jueves.
Es momento de cambiar los estadios de clase mundial por el aire fresco del Estadio Victoria, el Estadio Akron o la imponente, aunque ahora compartida, casa del Coloso de Santa Úrsula.
Sin duda, la nota más romántica, y a la vez incierta, es el regreso del Atlante. Tras 12 años en el exilio de la división de plata, los Potros de Hierro vuelven al máximo circuito de la mano de Miguel “Piojo” Herrera.
Es una apuesta arriesgada y llena de morbo que pondrá a prueba si este Atlante llega para ser protagonista o solo espectador.
En Coapa, la presión no conoce vacaciones. El América entra al Apertura 2026 con un proyecto fresco comandado por Guillermo Almada, un estratega que sabe exprimir al máximo a sus planteles.
La “sed de revancha” es el motor azulcrema, especialmente tras un periodo de reconstrucción que ha sido frenado por el Mundial.
Con la mayoría de sus mundialistas reportando apenas días antes del debut, el equipo vuela bajo, pero con la obligación de demostrar que el cambio en el banquillo no es un simple parche, sino el inicio de una nueva era de dominio.
Por su parte, el Guadalajara parece haber entendido que la estabilidad es su mejor activo. Manteniendo la base del torneo anterior y sumando piezas interesantes como Jordan Carrillo y Kevin Castañeda, el Rebaño de Gabriel Milito busca consolidarse.
A diferencia de otros grandes que están en plena reestructuración, Chivas llega con la lección aprendida: en un torneo tan corto y volátil, tener un equipo que se conoce de memoria puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Finalmente, el Atlas de los nuevos dueños llega envuelto en una aureola de misterio y ambición. La directiva ha apostado fuerte, destacando la llegada del marroquí Ryan Mmaee, un delantero con cifras goleadoras imponentes en el fútbol de Chipre.
Los Zorros no quieren ser comparsa; bajo esta nueva administración, el equipo busca sacudirse la medianía con fichajes internacionales que prometen dar espectáculo. Habrá que ver si esta mezcla de talento extranjero y la mística rojinegra es suficiente para pelear los primeros puestos.
El torneo arranca. Quizás ya no tengamos el nivel de una final de Copa del Mundo, pero tenemos el Necaxa vs. Atlante, tenemos la incertidumbre del debut y la esperanza renovada de ver a nuestro equipo favorito levantar el trofeo en diciembre. Porque, al final, esta es nuestra realidad, y no la cambiaríamos por nada.
Sobre el autor
Sergio Enrique Hernández Piñón es licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Tiene más de 20 años en medios con experiencia en radio, prensa escrita y medios digitales. Además, durante 15 años fue director general de la plataforma “Presencia Deportiva”, medio especializado en periodismo deportivo.
